Nuestra salud y las emociones positivas*

¿Sueles ver el lado más luminoso de la vida o acostumbras imaginar un futuro tormentoso y oscuro, haciendo de la vida una película de horror? Una cantidad cada vez mayor de investigaciones sugiere que tener una visión positiva de las cosas puede beneficiar la salud física.

Tener una visión positiva de la vida no significa que nunca sientas emociones negativas como tristeza o enojo, tampoco significa vivir en un falso optimismo y negar las otras emociones. Significa sobre todo encontrar un equilibrio entre todas ellas.

“Las emociones positivas expanden nuestra conciencia y nos abren a nuevas ideas, para que podamos crecer y sumar herramientas para la supervivencia (…) Pero las personas necesitan las emociones negativas para transitar las situaciones difíciles y responder a ellas de manera apropiada en el corto plazo. Las emociones negativas, sin embargo, pueden causarnos problemas, si se revive demasiado el pasado o si se tiene una preocupación excesiva por el futuro, y no se relacionan realmente con lo que sucede en el aquí y ahora”. Explica Fredrickson.

Las personas que están bien emocionalmente, dicen los expertos, tienen menos emociones negativas y logran recuperarse más rápido de las dificultades. Esta cualidad se conoce como resiliencia. Otro signo de bienestar emocional es la capacidad de mantener las emociones positivas durante más tiempo y apreciar los buenos momentos. Sentir que la vida tiene un significado y un propósito, y centrarse en lo que es importante para tí, también contribuye al bienestar emocional.

No es casual que las investigaciones sobre neurociencias resalten que el estado mental positivo guarda una estrecha relación con una mejor salud (menos riesgos de enfermedades cardíacas, presión arterial más baja, mejores niveles de azúcar en la sangre y una vida más larga, por mencionar algunas. Desde luego que también hay otros factores involucrados como la genética.

Los estudios sobre el cerebro nos revelan que las emociones negativas, en cambio, pueden activar una región del cerebro conocida como amígdala, que juega un papel en el miedo y la ansiedad. Al tener pensamientos negativos segregamos hormonas como la adrenalina o el cortisol que afectan nuestro equilibrio emocional. Estas hormonas nos ayudan en momentos de alerta, para escapar de un peligro y ponernos en acción, pero ante los pensamientos sólo generan un nivel alto de estrés, ansiedad o angustia.

Entre las personas que parecerían ser más resilientes, y capaces de mantener durante más tiempo las emociones positivas se encuentran aquellas que han practicado diversas formas de meditación. De hecho, cada vez hay más evidencia que sugiere que diversas técnicas — incluidas la meditación, la terapia cognitiva (un tipo de psicoterapia) y la autoreflexión (pensar en las cosas importantes para uno) — pueden ayudar a las personas a desarrollar las habilidades necesarias para realizar cambios positivos y saludables.

Referencia: Happiness unpacked: positive emotions increase life satisfaction by building resilience. Cohn MA, Fredrickson BL, Brown SL, Mikels JA, Conway AM. Emotion. 2009 Jun;9(3):361-8. doi: 10.1037/a0015952. PMID: 19485613

(*) María Teresa González Osorio, Psicóloga y Coach sistémica. ¿Deseas contactarte con ella o recibir asesoría psicológica o coach? Pincha aquí

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