La importancia de la empatía en estos tiempos

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Seguramente hemos escuchado esta palabra infinidad de veces ¿Pero qué es exactamente? A diferencia de lo que se conoce popularmente, la empatía no es la capacidad de sentir lo que el otro siente; si fuera así, estaríamos en un constante sube y baja de emociones al recibir las emociones de los demás. Empatía es comprender lo que el otro siente y saber responder en consecuencia.

¿Para qué nos ayuda ser personas empáticas? Creo que uno de sus pilares está basado en las relaciones humanas y la manera en cómo comunicamos, porque no sólo expresamos pensamientos, sino también emociones. La persona se siente más comprendida, aceptada o validada y eso coadyuva a fortalecer las relaciones interpersonales. También promueve el apoyo mutuo.

En la década de los noventas, los estudios sobre la Neurociencia han corroborado que nuestro cerebro tiene “neuronas espejo”, cuando éstas se activan podemos sentirnos más empáticos con las personas que nos rodean.

La empatía es una cualidad que también se puede seguir aprendiendo y desarrollando a lo largo de la vida. Además, entre las ventajas de desarrollar esta habilidad se encuentran:

  • Desarrollas tu capacidad de liderazgo y motivación cuando empieces a entender los deseos y necesidades de la gente.
  • Comprendes con mayor rapidez qué les pasa a los demás a través del lenguaje no verbal, y podrás reaccionar en consecuencia.

Te propongo algunos ejercicios que pueden mejorar tu capacidad empática:

  1. Escucha con atención a tu interlocutor. Significa que tú necesitas estar ahí atento a lo que te dice.

  2. Reconocer que otros puntos de vista son igualmente válidos. No tenemos por qué engancharnos con puntos de vista que pueden ser contrarios a los nuestros. Sé que no es fácil -yo que a veces soy muy testaruda- pero cuando salimos de nuestro punto de vista e intentamos ver el otro lado de la moneda, te aseguro que nuestra perspectiva cambia, quizás sigamos defendiendo nuestro punto de vista pero ya no lucharemos para desear tener la razón.
  3. Comprender nuestras propias emociones. Para poder ser empáticos con los demás, necesitamos ser empáticos con nosotros mismos y ser más benévolos o autocomprensivos; en otras palabras, validar y darle un lugar a nuestros sentimientos y juzgarnos menos
  4. Evitar caer en algunos de los bloqueos comunicacionales: aconsejar, salvo que te lo pidan. Evitar también sermonear, juzgar, prejuzgar, interpretar, dar tus conclusiones, culpar, interrumpir, intentar cambiar al otro / o su punto de vista, interrogar (salvo que las preguntas sean para poder comprender mejor la situación), racionalizar, exagerar, minimizar los sentimientos del otro.
  1. Parafrasear y reformular su mensaje añadiendo la emoción que creas que está experimentando. Tu interlocutor se sentirá más comprendido y lograrás que pase de hablar de hechos a hablar de emociones. Y esa es la clave de la empatía. Gracias a la empatía podemos generar conductas pro sociales, de solidaridad y de cuidado mutuo. En estos tiempos que vivimos necesitamos este recurso para que facilite la cooperación entre individuos y pueblos.

    María Teresa González Osorio. Psicóloga, orientadora gestalt y Coach sistémica

 

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