Para algo suceden las cosas

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Por María Teresa González Osorio

En días recientes he hecho un viaje que a simple vista me dejó perpleja con todos los “obstáculos” por los que pasé.
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Viajes cancelados, vuelos postergados, llegadas retardadas, en fin. El viaje que duraría un día terminó por durar 5 días. No pude creer cuando en el mostrador la empleada de la línea aérea me dijo que no había cupo para mi destino final, pese a haber comprado mi boleto con antelación. Parecía el colmo de lo absurdo. De repente Mi hijo Anton dijo: “La vida quiere llevarnos a otro lado”, le pregunté “y a dónde quiere llevarnos?
Con su sabiduría de 8 años respondió: “A ver al abuelo que está enfermo”.
La casa del abuelo está más cerca de Dusseldorf que de Hamburgo! claro!
Me dije para mí misma: “tu destino no es el lugar a donde quieres ir, sino donde en este momento tu corazón quiere estar”
He pensado que cuando uno quiere lograr sus propósitos en la vida, es necesario tener muy claro lo que uno quiere, y hacer todo lo posible para alcanzarlo. Sin embargo, también me doy cuenta que hay momentos en la Vida que ella nos habla para atender cosas importantes que hemos olvidado; la Vida me estaba enviando señales y yo no las escuché hasta que acepté que las circunstancias eran como eran y no como yo quería que fueran. La vida me puso en un vuelo para ver al abuelo, saludarle, abrazarle y quizás despedirme de él.
Está bien dejarnos llevar por la Vida y confiar en su camino que, seguro es por algo bueno!
Ya llegamos a casa, agradecida por la sabiduría de un hijo. Les saludo con el sol de Hamburgo!
María Teresa González Osorio

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