¿Estrés, de la cabeza hasta los pies?

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Por María Teresa González Osorio

En la actualidad es muy común escuchar la palabra “estrés” para referirnos ya sea a un estado o a un proceso, en el cual la persona experimenta una serie de alteraciones que se ven reflejadas en su cuerpo y psique. En estos últimos años se le ha llamado también “el mal del siglo”, dado que afecta a un gran sector de la población, influyendo no sólo en el aspecto cognitivo, físico, emocional, sino que también inciden en los ámbitos familiar, laboral y social.

El estrés es un fenómeno que obedece a muchos factores. Es una respuesta de adaptación que tenemos para hacer frente a demandas de nuestro entorno y, en un sentido es positiva pues nos hace movilizar nuestra energía. Sin embargo, cuando estas respuestas ante las situaciones estresantes son muy intensas, frecuentes o duraderas, el estrés se convierte en distrés y puede traer complicaciones en la salud, ya sea desencadenando la aparición de un trastorno o enfermedad como la cardiovascular, hipertensión arterial, neurodermatitis, gastritis, colitis o incluso cáncer, entre otras.
¿Cómo hacer un buen manejo del estrés? Sin duda no podemos evitar las situaciones “estresantes” (estresores), ello es parte de la vida, lo que sí podemos hacer es tener una actitud diferente ante esas circunstancias. Estudiosos del tema señalan algunas estrategias para afrontrar el estrés:
Estrategias orientadas a la solución: ¿qué alternativas tengo para solucionar el problema? Puedes desarrollar un plan de acción. Encontrar respuestas a ¿Qué está en mis manos hacer? ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Con quién? Te pueden apoyar a la solución y por ende, a reducir el estado de estrés. Algunos cambios en la planeación de nuestro tiempo puede ayudar mucho. Conozco a alguien que anota todos sus pendientes en una pequeña libreta que siempre lleva consigo. Eso le ayuda a tener la mente despejada.
También podemos desarrollar habilidades sociales y tiene que ver con la pregunta anterior: ¿Con quién? Es decir ¿Quién me puede apoyar? Es válido solicitar apoyo de otros, pedir ayuda. Recordando que “En el pedir está el dar”.
Estrategias orientadas a la emoción: consiste en no enfrentar el problema, sino en reducir la tensión emocional a través de ciertas conductas, como técnicas de respiración, relajación muscular, meditación. Tú puedes implementar otras técnicas que sean saludables para tí: escuchar música, dar un paseo, jugar con tu mascota, pintar, escribir, cantar, practicar un deporte. Descubre cuáles te apoyan.
Otros expertos señalan que una alimentación equilibrada también contribuye a reducir el estrés (menos consumo de estimulantes y azúcares y más fruta y vegetales crudos).
Por último, soltar nuestras propias expectativas o exigencias acerca de lo que debemos ser, hacer o tener, reducirá nuestro estrés y nos permitirá gozar más de los momentos placenteros que, estoy segura todos vivimos cada día.
Me despido con las palabras de Victor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración nazi: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino”.

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