El arte de crecer con las experiencias

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Por María Teresa González Osorio

 crecimientoEn más de una ocasión nos hemos enfrentado a situaciones difíciles o dolorosas. A veces nos resistimos a las lecciones que la Vida nos ofrece por temor a que las cosas empeoren, por temor a la pérdida, o por miedo a mostrar nuestra vulnerabilidad. La historia de Sofía puede ser un claro ejemplo de las enseñanzas que encierran las experiencias.

 Sofía había sufrido un accidente que le dejó inmovilizada la pierna izquierda por tres meses, teniendo que usar silla de ruedas, después de un tiempo recuperó la movilidad. Para ella fue un aprendizaje invaluable pues había aprendido a reconocer sus propios límites, a permitirse el descanso y a saber decir “No” cuando se sentía abrumada con tantos quehaceres. Un mes después sufrió otra caída que le lesionó el tobillo derecho. Lo primero que hizo ella fue regañarse y reprocharse como un juez severo diciéndose frases como “No aprendiste la lección?” ,“Eres tonta”, y una serie de invalidaciones hacia ella misma. Después de experimentar su enojo y su tristeza, escuchó como si una voz amorosa le comprendiera sin juzgarla. Como si una parte de ella misma sintiera indulgencia y comprendió que lo que también necesitaba aprender era la compasión hacia ella misma.

Sofía pudo ser más consciente de sí misma: ser menos severa con ella misma y más compasiva.

Lo maravilloso de este Arte es que va convirtiéndose en un estilo de vida, entonces podemos ser capaces de agradecer las experiencias porque detrás de ellas se esconden los regalos: paciencia, tolerancia, compasión, humildad, comprensión, apertura, flexibilidad, gratitud, la lista puede ser larga.

Si tropezamos de nuevo y con la misma piedra, la pregunta que nos podemos hacer es: Qué necesito aprender de ésto? Cuál es la lección?

Este camino que se abre ante nosotros es una oportunidad para enriquecernos interiormente. Así, la Vida se convierte todos los días en una apreciada maestra, apoyándonos a nuestro propio desarrollo y recibiendo los regalos que ella nos ofrece.

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