Articulos del septiembre, 2010

¿Qué es un problema?

En la vida cotidiana nos enfrentamos a situaciones pequeñas o grandes en las que a veces no encontramos una solución adecuada.
Si miramos bien dicha situación, podemos ver si se trata de un problema o no, pero qué es un problema?

Me permito compartir las reflexiones de la Maestra María del Carmen Cadena Roa de sus apuntes de Razonamiento lógico, de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Esperando gustosos sus comentarios.

“Un problema es una situación o conflicto para la que no tenemos una respuesta inmediata ni algoritmo y, en ocasiones, ni siquiera sabemos qué información necesitamos para intentar conseguir una respuesta. Tal conflicto representa un estado de cosas que no es lo que se desea o se quiere en ese momento.
Para que exista un problema para alguien deben cumplirse las siguientes
condiciones:
1. que haya una cuestión que resolver;
2. que la(s) persona(s) a la que se le presenta la cuestión esté determinada a buscar la solución;
3. que dicha solución no tenga una estrategia inmediata de resolución.
Que una situación clasifique como problema dependerá de la persona que enfrenta el mismo, es decir, una misma situación para una persona puede ser un simple ejercicio, para otra, un complejo problema.
Cada persona aportará a cada situación concreta sus propias experiencias históricamente acumuladas, sus conocimientos e interpretaciones, y como cada interpretación de la situación es única, la situación será distinta para cada persona.
La resolución de un problema añade algo a lo que ya conocíamos; nos
proporciona relaciones nuevas entre lo que ya sabíamos o nos aporta otros puntos de vista de situaciones ya conocidas. Suponen el aporte de la chispa de la creatividad, aquella que aparece de cuando en cuando, y que logra obtener mediante nuevas estrategias una solución que no se imaginaba”.

El tiempo, nuestro aliado

Hay momentos en la vida en que nos embarga el dolor o la pena: separaciones, enfermedades, muerte; estos procesos de duelo hay que vivirse. Mirando desde otra perspectiva en el tiempo, podemos darle un sentido a dichas vivencias y, ello me recuerda al siguiente cuento:

El único superviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. De rodillas, sobre la arena miró al cielo y rezó fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado. Cada día pasaba horas arrodillado rezando y escudriñando el horizonte en busca de ayuda. Pero esta no parecía llegar.

Pasó el tiempo y cansado de esperar asumió que tendría que organizar allí su propia vida. Optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de las inclemencias del tiempo y poder almacenar sus escasas pertenencias que se fabricaba a base de hojas, palos y piedras.

Una tarde salió a buscar alimento por la isla. Al regresar, encontró su cabaña envuelta en llamas con el humo ascendiendo hasta el cielo. Había perdido lo poco que tenía. Con tristeza y lleno de rabia gritó una y mil veces: “Dios!: cómo puedes hacerme esto a mí!!”. Hasta que se quedó dormido sobre la playa. A la mañana siguiente el sonido de un barco que se acercaba a la isla le despertó. Por fin venían a rescatarle. “¿Como supieron que estaba aquí?” preguntó el cansado hombre a sus salvadores. “Vimos su señal de humo”, contestaron ellos.

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