Posts Tagged ‘psicología’

La Danza de los colores

Decidí que un poco de Arte me caería bien. No sé qué produce en mí contemplar un cuadro, escuchar una “buena” música,  o ser expectadora de algún movimiento corporal; algo se despierta, sensaciones dormidas vuelven a cobrar vida, como si la artista que llevara dentro de mí saliera imperiosa, quizás por ello escribo estas líneas, para dejarla correr libre aunque no sepa a ciencia cierta hacia dónde se dirige.

Ayer visité una exhibición donde danza, colores, música se entremezclan, fusionándose en un cuerpo, el cuerpo de Nijinsky, el bailarín de ballet y coreógrafo ruso, (1889-1950). Dicen quienes saben de danza que Nijinsky fue uno de los más dotados bailarines en la historia, alcanzando una fama mundial  por su virtuosismo y por la profundidad e intensidad de sus caracterizaciones así como su “habilidad para realizar saltos que evidentemente desafiaban la gravedad”.  A los nueve anos de edad, Nijinsky ya era considerado superdotadao para la danza. En 1909 ya era nombrado el “Dios de la danza en Paris”.

Tumba de Nijinsky.Foto: Tim MasonDos salas del Kunsthalle de Hamburgo están dedicadas a él cuyo título es La danza de los colores. Pintores que han pintado en diferentes lienzos el cuerpo del bailarín, escultores que han esculpido en bronce su cuerpo. Un bailarín que desafió los cánones morales y que escandalizó  a  la sociedad de los anos veintes.

Un ser que la vida en vez de piernas  y brazos le dotó de alas, un ser que levitaba en el espacio, un colibrí suspendido en el aire, una mariposa revoloteando con los pies; un ser que simplemente volaba. Me impresiona todo lo que es capaz de hacer un ser humano aún en las condiciones más adversas. No tuvo una infancia feliz, vivió con miedos (miedo a la muerte, a estar solo) y muchos otros miedos que confiesa en su diario, y, sin embargo voló! no se quedó en su jaula.

Le pudo haber afectado emocionalmente al “Dios de la danza” tanta fama a su temprana edad? Acaso su sensibilidad hizo que pudiese conectarse con el Amor divino y esencia de la vida? Con el paso del tiempo le fué diagnosticado esquizofrenia, lo cual  obligó a abandonar su carrera artística. Tantos aplausos embriagadores lo desplumaron?

Aquí algo de lo que escribió en su diario:

Quiero llorar pero Dios me ordena que escriba. No quiere que me detenga. Mi mujer llora y llora. Yo también. Temo que el médico venga y me diga que mi mujer llora mientras yo escribo. Pero no iré con ella porque no merezco reproches. Mi hija lo ve y lo oye todo, espero que ella me comprenda. Amo a Kyra. Mi pequeña Kyra siente mi amor por ella pero también ella piensa que estoy enfermo, debido a que así se lo han dicho. Ella me pregunta si duermo bien; yo le respondo que siempre duermo bien. No sé qué escribir pero Dios desea que lo haga. [...] Soy un hombre sencillo que ha sufrido mucho. Creo que he sufrido más que Cristo. Amo la vida y quiero vivir, llorar, pero no puedo… Siento un dolor tan grande en mi alma, un dolor que me atemoriza. Mi alma está enferma. Mi alma, no mi espíritu. Los médicos no entienden mi enfermedad.

Mucho de su vida sigue siendo un enigma y un misterio, y acaso -me pregunto- no somos los seres humanos también un punado de misterios deseosos nosotros mismos de decifrar?

El Propósito de Vida y su relación con la salud

El fin de semana pasado se impartió el taller: “El propósito de Vida y su relación con la salud”, a cargo de mi companero Josep Soler, con una muy concurrida asistencia.
Taller "El propósito de Vida y su relación con la salud", Oaxaca, 21 y 22 de marzo 2009
Este tema es parte de un trabajo de investigación de Medicina del Alma, que se lleva a cabo en Barcelona, España y que ahora por primera vez se imparte en México.Josep Soler en Oaxaca. Taller: "El propósito de vida y su relación con la salud" organizado por el Espacio Internacional de Psicoterapia y Orientación Qué es esto de la Medicina del Alma? es el arte de darse cuenta de cómo la vida nos habla a través del cuerpo mediante los síntomas físicos y emocionales.
Taller: "El proposito de vida y su relación con la salud" Oaxaca, México Josep Soler en Oaxaca. Taller organizado por Espacio Internacional de Psicoterapia y Orientación

Josep te comparte:
“Cada persona tiene una misión o un propósito en la vida, seamos o no conscientes de ello. En la medida que no nos alineamos con este propósito el cuerpo se queja y hay que aprender a escucharlo. Si estás enfermo o tienes un problema físico, quizás creas que no has hecho nada para enfermarte. Es posible también que creas que tú personalmente no puedes hacer nada para curarte, pero con la Medicina del Alma puedes descubrir lo que has hecho para crear esa enfermedad y así tengas la oportunidad de dejar de hacerlo cuando te des cuenta de cómo has participado en la creación de tu enfermedad. Y desde luego también puedes participar de la sanación, cómo? hacerle caso a tu intuición. la intuición brota del corazón, sube a la cabeza y muchas veces la ignoramos o desechamos por nuestros juicios o antiguas ideas. Si rechazas la intuición, tu cuerpo se reprime y comprime. De pronto parece que eres menos de lo que puedes ser y tu cuerpo se queja.
Seguir tu impulso te conecta con la Vida en ese mismo instante y apuntas en su misma dirección.
La aventura de la Vida es única y fascinante; somos un proceso creativo incomparable, una obra de arte”
Esta experiencia aportó herramientas y técnicas para ir potenciando nuestra capacidad de sanar, escuchar nuestra intuición y darnos cuenta de que la vida nos habla para ofrecernos sus regalos!!!
Gracias a todas y todos los participantes por compartir sus regalos! Gracias Josep!

Encontrando la paz en la relación con el mundo

Le pedí a un amigo que compartiera sus reflexiones y su sabiduría.  Con gusto lo publico ahora para todos ustedes, esperando saboreen las palabras de Juan Carlos.

Encontrando la paz en la relación con el mundo

Por Juan Carlos Acuña García

Psicoterapeuta. Actualmente radica en Oaxaca, México.

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Suena un poco increíble el título de este texto cuando a diario vemos y escuchamos sobre una serie de eventos violentos entre las personas de nuestro planeta. Así, ¿cómo encontrar la paz precisamente en mis relaciones? ¿No sería más fácil encontrar la paz en la montaña, rodeado de un lindo paisaje, meditando solo todo el día?
Dice un gran monje vietnamita, Thich Nhat Hanh, que “No hay un camino para la paz, la paz es el camino”. Esto parece significar que no hay nada que podamos hacer para encontrar la paz, sino que viviendo desde la paz es como precisamente encontraremos la paz. Suena interesante, pero ¿cómo se le hace para vivir desde la paz? ¿Y cómo vivir desde la paz en nuestras relaciones?
¿Has tenido algún momento donde te sientes totalmente en paz y sereno/a? No es algo de afuera lo que permite que surja esa paz en ti. Es algo que viene de dentro de ti. Cuando te sueltas, cuando dejas de tener expectativas de cómo debería ser la vida o tal persona o tú; cuando dejas de juzgarte o de juzgar a otros/as; cuando dejas de preocuparte por el futuro; cuando estás totalmente presente en el aquí y ahora; cuando escuchas con tu corazón, con tu esencia. Cuando suceden estas cosas te conectas, te conectas con el atardecer, con la esencia de ese ser humano, de ese gato, con tu propia esencia, con el misterio de la vida. Y entonces es como si llegaras a casa, como si siempre hubieras estado ahí y no te hubieras dado cuenta. Y en realidad no es que te conectes, o que construyas esa conexión. La conexión ya está ahí, ahí ha estado siempre. El nuevo modelo de la física cuántica está proponiendo que todo el universo está interconectado. Han descubierto que no se pueden aislar totalmente las partículas más minúsculas para observarlas, que su comportamiento está influenciado por otras partículas y por el propio observador. Así, -dicen- realmente vivimos en una red, el cosmos es una red viva donde todo está conectado con todo. Entonces, lo único que tenemos que hacer es percibirla. Precisamente cuando no percibimos esa conexión, nos sentimos solos/as, nos sentimos solos/as de nosotros/as mismos/as, pues nos identificamos sólo con nuestra personalidad, nuestro ego. Por el contrario, cuando logramos conectar con el otro, con la otra, podemos empatizar, entender profundamente lo que le pasa y entonces deja de ser nuestro enemigo/a, deja de ser la persona que me lastimó o que no me quiere dar lo que yo necesito; se convierte en una persona igual que yo, con los mismos miedos, los mismos anhelos, las mismas emociones. Y entonces nos damos cuenta que no estamos solos, que la distancia entre los/as dos no nos separa, sino que nos da el espacio necesario para ser nosotros/as mismos/as.
¿Cómo entonces percibir esa conexión? Cuando nos sentimos desconectados, solos, solas, nos sentimos muy vulnerables e inseguros/as, por lo que intentamos controlar nuestro alrededor, lo que nos da la falsa ilusión de seguridad y nos aleja de la sensación de soledad. Esto, sin duda alguna, nos aleja aún más de poder percibir nuestra conexión, y sin embargo es lo que generalmente hacemos.
Así pues, ¿cómo hacemos para soltarnos, para dejar los juicios y las expectativas, los miedos? La mente, tiene su propia vida. No podemos forzarla a no emitir juicios, a no preocuparse o dejar de esperar cosas. Lo que sí podemos es poner nuestra atención en algo diferente. Podemos poner nuestra atención en el momento presente, en lo que está pasando en cada momento.

Cómo enfrentar las crisis?

 
   

Hablar de crisis no es fácil, y proporcionar una idea sobre cómo enfrentarlas tampoco lo es. Voy a intentar brindarles algunos puntos que espero les sirvan en su vida cotidiana. De más está decir que no es una solución mágica, pero creo puede servirles.

"Aliento de Vida" 90x89cm Con el permiso de la autora Vicky Filip.Sobre su obra: www.casadelangel.com.mx

"Aliento de Vida" 90x80cm Con el permiso de la autora Vicky Filip.

Uno de los primeros puntos que quiero aclarar es la idea de que las crisis son algo así como una maldición que a veces, nadie sabe por qué, “caen” sobre nosotros. Pareciera que llegaran silenciosamente y en el momento menos esperado. Cuando todo parece marchar sobre ruedas aparecen, listas para quedarse.
Quizás el problema radica en que la palabra crisis está desvirtuada y ha llegado a perder la otra cara de su significado: la oportunidad.

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Mitomanía, maquillar la realidad

Como parte de la difusión a los trabajos de divulgación e investigación que ofrecemos en este Espacio, compartimos con ustedes un ensayo de Rafael Mejía, en torno a la Mitomanía. Esperamos que sea de utilidad.

Rafael Mejía

Quien miente de forma continua trata de ser más atractivo hacia los demás o de suplir carencias en distintas áreas de su vida, pero con el paso del tiempo sufrirá aislamiento por despertar desconfianza entre sus semejantes. ¿Hay solución a esto?

Hablar con la verdad es una cualidad muy valorada en nuestras relaciones afectivas, laborales, de estudio y hasta deportivas, ya que nos permite tener certidumbre y seguridad al compartir ideas, emociones, objetivos o recursos materiales. Por ello, no es extraño que la mentira sea mal vista socialmente, al igual que la tendencia de algunas personas a cambiar la realidad, llamada mitomanía.

Al respecto, el Dr. Sergio Arturo Escobedo Návar, especialista en salud mental adscrito al Hospital Psiquiátrico con Unidad Médica Familiar no. 10 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado al sur de la Ciudad de México, explica a saludymedicinas.com.mx que “la palabra mitomanía tiene dos componentes: manía, que es la preocupación caprichosa por un tema o situación determinada, y mito, que es un relato donde hay partes de una realidad histórica y otras de leyenda”.

De forma específica, detalla que “hablamos de mitomanía cuando hay una conducta o comportamiento morboso en que se desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o sustituyéndola por completo; se falsea la información de lo que se sabe o se cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo”.

En opinión del experto, que cuenta con estudios de Psicología y Psiquiatría, esta conducta surge por la incapacidad de lograr una madurez emocional, incluso neurológica, que impide a un individuo ubicarse en un marco de realidad.

Durante la infancia, indica, “hay etapas en que la fantasía es un elemento necesario, con el que se imagina o piensa, y que forma parte de la creación de la personalidad. Se puede jugar a ser superhéroe, a la casita o a cualquier cosa, y el pequeño busca ser protagonista, incluso se disfraza; empero, hay adultos cerca que dan sentido de realidad y le dicen: ‘no hagas esto’, ‘no toques ahí’, ‘no te avientes del ropero’. El mitómano podría ser como un niño que no logró esta madurez”.

No es que la fantasía se deseche por completo; al contrario, se conserva y es la que nos ayuda a crear, producir, imaginar qué vamos a estudiar o en qué trabajaremos. El problema del mitómano es que no hay un freno a esta actividad mental, y esto terminará por generarle alteraciones sociales por mentir a menudo.

“El ejemplo clásico es el de quien siempre habla de cosas materiales y apoyos que no tiene, exagerando elementos que a la gente le parecen incongruentes; un día da una versión de algo que le pasó, y otro día da otra. Entonces su capacidad de vinculación se deteriora, mete a la gente en problemas, y pierde credibilidad y confianza”.

Autorreconocimiento ausente
A lo anterior puede añadirse que la mitomanía tiene la peculiaridad de presentarse en personas autodevaluadas, con bajo nivel de estima o muy pretenciosas, y ello tiene una razón de ser, ligada al proceso de evolución individual.

Todo ser humano nace con cualidades que empieza a desarrollar desde el momento del alumbramiento; de hecho, refiere el Dr. Escobedo, el paso de la vida intrauterina al mundo externo supone importante inversión de energía y una lucha por adaptarse al nuevo medio.

Conforme se tiene mayor conciencia de la realidad externa “nos vamos dando cuenta de que no somos tan poderosos como creíamos ni somos de acero, y eso lleva a un cambio de dinámica, que es ya la búsqueda de la fortaleza en vez del manejo del poder. Esto duele porque se requiere sacrificio y abrir los ojos a muchas cosas desagradables, pero a cambio se tiene mayor contacto con el mundo”.

Desde este ángulo, la autodevaluación surge por la incapacidad de llevar a cabo este proceso de cambiar el poder por la fortaleza; es quedarse en medio, “en el limbo”, no sentir seguridad en los recursos de uno mismo para afrontar la vida ni en las enseñanzas de padres y maestros.

La mitomanía, expresa el psicólogo y psiquiatra, “sería una entre muchas formas de enfrentar la autodevaluación. Ante la incapacidad de reconocer cualidades o recursos reales, se inventan, se hace una ficción para amedrentar al mundo y así reducir el temor que se siente por la realidad. El mitómano tiene una tendencia muy encubierta de una sensación de impotencia, de carencia”.

Más que enfermedad, manifestación
Escobedo Návar aclara que la mitomanía no se define propiamente como un padecimiento, sino que puede formar parte de varios trastornos, por ejemplo, los de la personalidad (en los que se dificulta la interacción social y hay problemas de adaptación a la realidad). También señala que aunque es probable observar niños y adolescentes con tendencia a decir mentiras, sólo es posible establecer el diagnóstico de estos problemas hasta los 18 años, cuando se consolida la madurez.

Así, refiere que “dentro de la gama de diagnósticos psiquiátricos en que se da la mitomanía existen los trastornos ficticios, que es donde encontramos fundamentalmente al mentiroso crónico. Son cuadros en los que, por ejemplo, se inventa alguna enfermedad y se trata de obtener algo a favor de esta situación. No es como en la somatización, donde hay síntomas físicos que son producto de una dinámica interna, sino que se busca una ganancia externa de forma conciente, como lograr incapacidades médicas”.

En otras personas la ganancia es interna. “Ocurre cuando hay una búsqueda de protagonismo o de igualar o suplir la imagen de una persona importante en su vida, a la que no se pudo sobrepasar, como una figura paterna con éxito que, al ser inalcanzable, el hijo la ‘empareja’ con ayuda de la mitomanía y siente alivio”.

Por su parte, “en el trastorno limítrofe de la personalidad, en el cual hay inestabilidad en la percepción de la propia imagen y una inconsistencia en varias áreas de la vida, decir mentiras puede ser parte de una búsqueda de equilibrio para disminuir la angustia”. De igual forma, puede presentarse en un paciente con tendencia paranoide, es decir, que tiene elevado grado de desconfianza hacia los demás, y por ello desfigura la idea de sí mismo, magnificándola y disfrazando su verdadera raíz cultural, de raza o económica.

En el trastorno narcisista, que se distingue por la percepción de que “todo lo bueno está dentro y lo malo fuera”, hay dificultad para vincularse de forma madura con los semejantes, por lo que el paciente piensa que todos los demás están a su servicio. La mitomanía también puede ocurrir en la esquizofrenia (dificultad para diferenciar entre experiencias reales e irreales, pensar de manera lógica y socializar), aunque no es su principal síntoma.

Con base en su experiencia, el experto refiere que “es común que traigan a consulta a niños por disminución de la atención o inquietud, y a veces los padres se quejan de que tienen tendencia a ser muy mentirosos. Ahí es parte de un cuadro, un dato más del que hay que ver la causa: problemas en el proceso de maduración, conflicto en el cambio de búsqueda del poder por la fortaleza o, incluso, una forma de tratar de bajar la ira de los padres”.

Solución ante el sufrimiento
El especialista en salud mental refiere que, salvo en el caso de infantes y adolescentes, que son llevados por sus padres, las personas con mitomanía acuden al psicólogo o psiquiatra porque su conducta les genera demasiados problemas. “Muchas veces el paciente está convencido de sus mentiras, y así es muy difícil que acuda al tratamiento; lo hace hasta que hay un ‘momento de quiebre’, cuando el choque constante con la realidad le hace sufrir por perder vínculos, una relación afectiva, y ya nadie quiere estar cerca de ellos”.

Abunda al respecto: “el mitómano tiene primero una fase de omnipotencia, en que dice muchas mentiras y piensa que todos le van a creer; posteriormente, llega una etapa de deterioro o caída del narcisismo mentiroso en que se presentan constantes contradicciones y ya nadie le creé; habla de su vida y no le hacen caso, no lo toman en cuenta para cosas importantes, no le dan responsabilidades, lo corren del trabajo y, en la familia, ya no puede hablar de ciertas cosas, le restringen el acceso a objetos o información. Se va cercando o acorralando, hasta que se relaciona con gente con grados de madurez y evolución muy bajos, inmiscuyéndose en situaciones de riesgo”.

En cuanto al tratamiento, explica que primero debe realizarse una fase de exploración del paciente, realizar algunas entrevistas antes del diagnóstico definitivo, de modo que la principal herramienta para revisar conductas y la vida del paciente es la palabra.

Al avanzar en la terapia, refiere, “lo que se hace, de acuerdo a mi sentir, es establecer una alianza de trabajo en la que se demuestra al paciente el costo que le está trayendo su enfermedad; se le debe hacer entender que hay cosas que ve muy normales, pero en realidad son expresiones del problema. Así continuamos, todavía sin profundizar demasiado, para que haya adherencia al tratamiento”.

Esto se debe a que “si se confronta al paciente en las primeras sesiones, sólo voy a lograr que se vaya. Los terapeutas necesitamos conversar e ir ‘tejiendo’ o enlazando cosas sobre su vida o que ha dicho, y ya que hay mayor alianza de trabajo, entonces se le puede hacer que aborde hechos más profundos, decirle cuándo ha mentido e interpretar la razón de esa conducta. El proceso es largo, pues se debe construir un nuevo aprendizaje en el paciente y un pensamiento analítico”.

También es importante ayudarle a percibir cuáles son sus herramientas y recursos para enfrentar la vida. “El paciente fluctúa entre las ambiciones que tiene y su talento; a veces tienen muchas aptitudes, pero sus metas son mínimas, o al revés. Devalúan sus capacidades, sobrevalúan las de otros, y por eso inventan o se atribuyen las ‘armas’ que ven en otros”.

Por último, el Dr. Sergio Arturo Escobedo acentúa: “Me parece fundamental que en estos casos o cualquier otro que genere sufrimiento y alteración de la vida social, familiar o escolar de una persona, pensemos que hay muchos recursos con qué enfrentarlos y ayudarnos a descubrir capacidades propias. En este sentido, siempre es muy útil acudir a un proceso psicoterapéutico”.

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