Qué bueno? qué malo?

Autor anónimo

El presidente del consejo de administración de una gran empresa tenía un excelente asesor financiero, el cual tenía una extraña costumbre. Fuera cual fuese su consejo, siempre le decía al empresario, que ocurriera lo que ocurriera, sería bueno. Independientemente de lo que sucediera a las ventas, los beneficios o la bolsa de valores de la empresa o de las campañas que lanzasen los competidores o de las demandas judiciales que presentase el público en su contra, el consejero siempre le decía:

—Esto es bueno.

Un día el presidente del consejo perdió varios dedos en un accidente. El consejero fue a visitarlo y tras mirarle la mano vendada, le dijo:

—Ya verás como esto es bueno.

—Sí, claro. Cómo no. ¡Ya basta! —dijo el empresario—. Quedas despedido. ¡Largo de aquí!

El empresario volvió al trabajo, todavía enojado por la pérdida de sus dedos. Cuando la herida se curó, decidió tomarse unas vacaciones y hacerse un regalo. Le fascinaban las culturas primitivas y decidió hacer un estudio de campo. Contrató a un guía, a varios porteadores y con algunos socios suyos partió hacia África.

Dibujo de un hombre en una gran olla

El primer día, el inexperto guía se perdió y fueron capturados por unos caníbales. Ya habían encendido las hogueras, puesto las ollas en ellas y los cautivos esperaban ser cocinados.

Cuando llegó el jefe de la tribu para contemplar los preparativos, vio que al empresario le faltaban algunos dedos y detuvo la ceremonia.

—Este hombre es imperfecto— dijo. No comemos gente con imperfecciones. Eso afectaría nuestras generaciones futuras. Déjenlo ir.

Cuando el empresario volvió a casa, fue a ver a su ex consejero. Estaba desempleado y vivía de sus ahorros en una casa que había alquilado.

—He venido para disculparme —le dijo—. Tenías razón.

—¿Qué quieres decir?— preguntó el consejero.

El empresario le contó lo que le había ocurrido con los caníbales y lo que le había salvado la vida.

—Fue realmente bueno perder los dedos. Lamento mucho haberte despedido y haberte arruinado la vida y la reputación. ¿Qué puedo hacer para compensarte de mi error?

—Pero si fue bueno que me despidieras.

—¿Qué quieres decir con que fue bueno que te despidiera?

—Si no me hubieras despedido, habría ido de safari contigo y me habrían comido los caníbales.

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One Response

  1. Sandra Luz

    Querida Maritere gracias por las palabras de estos días no sabes lo bien que me han caido, apropiadamente..
    Evaluando mis tiempos para concluir apropiadamente mi tesis, enfocando la mirada, la energia en lo que quiero. siendo escarabajo, araña, gato y el espectador, ahora yo soy, ese yo soy,eligiendo y decidiendo.

    GRACIAS_GRACIAS
    sandra