¡Libérate de la culpa!

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nubre gris sobre las hermosas flores

La culpa es como una gran nube gris, que no permite ver nuestro propio sol.

Cuando vivimos desde la culpa nos estamos impidiendo vivir libre y amorosamente, nos impide disfrutar del aquí y ahora ya que nos anclamos en el pasado. Vivir desde la culpa no es lo mismo que asumir la responsabilidad por nuestras acciones.
Vivimos en un sistema en que nos han enseñado a sentirnos culpables. No es innata al ser humano sino que se trata de un aprendizaje cultural. “La familia, la escuela o el medio social han estado tradicionalmente cargados de leyes y normas de conducta regidas por el miedo al castigo. Así, hemos ido interiorizando paulatinamente este catálogo represivo hasta que terminan constituyendo parte de nuestra personalidad”.
Detectar la culpa no es fácil porque nos acostumbramos a llevar a ese juez interno ¿Cómo identificarla? En primer lugar sentimos una sensación de malestar interior. Personas que se autoinculpan se llenan de obligaciones aunque no les corresponda pues sienten que deben expiar lo que deben. Son además muy exigentes consigo mismas a la hora de autoenjuiciarse; tienden a ser perfeccionistas para evitar ser “castigadas o “sancionadas”; pueden experimentar miedo al castigo lo cual las lleva a sentir ansiedad o depresión; son personas que se sienten víctimas de sí mismas. La culpa consume mucha energía por tanto no es extraño que la persona se sienta cansada o incluso agotada, ello se manifiesta en la postura corporal tales como agachar la cabeza , arrrastar los pies al caminar, mirar poco a los ojos de su interlocutor, cuerpo contraido, espalda encorvada (dolores recurrentes de espalda). La culpa nos impide sentirnos contentos y satisfechos con nuestros logros porque hay una sensación de que nada es suficiente; es como una deuda que por más que se haga y por más que se trabaje, no se puede pagar, por tanto somos incapaces de experimentar paz interior.
¿Qué hacer para liberarnos de la culpa? Antes que nada sé consciente de este sentimiento y acéptalo como parte de tu proceso de crecimiento. Exprésalo con otra persona. Contextualiza la experiencia o situación que te provoca culpa; es decir, ¿cuándo sucedió? ¿En qué contexto? ¿Con qué recursos contabas tú en ese tiempo? ¿Qué creencias hay detrás de la culpa que experimentas?
Te darás cuenta que muchas de las situaciones las hiciste a partir de la información que tenías en esa etapa de tu vida o bien, que no contabas con información suficiente sobre las consecuencias reales de tus actos. Aprende de la experiencia ¿Qué lección o aprendizaje hay detrás de ello? Necesita ser un aprendizaje que te reivindique y te ayude a mirarte con más comprensión. Otórgate el perdón. El perdón antes que venir de fuera tiene que salir de dentro de tu corazón. Asume tu responsabilidad, como dije antes, ésta no es lo mismo que culpa. Cuando asumes la responsabilidad por tus actos buscas la reparación del daño. ¿A quién o a quiénes sientes que has dañado? Repáralo. Reconoce tus propios límites. Acepta también la parte de responsabilidad que pudieran tener los involucrados, en caso de que aí fuera.
Corta de raíz la mala yerba llamada culpa y permite que en tu jardín renazcan las flores del perdón y amor.

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2 Responses

  1. Cristine H.

    Muchas gracias. A veces he sentido que cargo a cuesta eso que se llama culpa. Ahora veo las cosas con otra perspectiva. Mil gracias.

  2. Leo

    os agradezco la información y reflexión sobre el tema de la culpa. Vivimos con ella muchos.