Honrando a nuestros muertos

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Por María Teresa González Osorio

altar de muertosMéxico es uno de los países con una de las más antiguas tradiciones en torno a la “festividad” de los muertos.

Cada día primero y segundo  del mes de noviembre, las familias elaboran un altar, que consiste en poner sobre una mesa: flores, fruta, comida, veladoras, agua y todo lo que en vida nuestros seres queridos gustaban de comer y beber. Los cementerios se llenan de visitantes, quienes rodean las tumbas de sus familiares para “convivir”  un momento con ellos. Así, el dolor que causa la pérdida de un ser querido, se ve manifiesta en estos días con música, cantos, convivencia, lágrimas, rezos, y también alegría, todo ellos  se convierte de algún modo en una fiesta colectiva.

La Terapaia Familiar Sistémica, através del método de Constelaciones familiares, ha evidenciado  la importancia y el valor de no olvidarnos de ellos, de tenerlos presente en nuestro corazón para que el sistema familiar se vea equilibrado. Cuando nos aferrramos a nuestros muertos o cuando los olvidamos, ocurre que sin ser consciente de ello, algún miembro de la familia -aún en la generación posterior a la persona fallecida-,  tomará su lugar, como una manera de equilibrar. Cuando digo que “tomará su lugar” no me refiero a posesionarse espiritualmente  sino que asumirá de alguna manera inconsciente el rol y rasgos del fallecido.

Las sesiones de constelaciones familiares nos muestran la fuerza poderosa y sanadora que hay cuando somos capaces de reconocerles, de agradecerles y de aceptar su destino. Lo anterior es una manera de honrarlos y de que nosotros -los vivos-  sigamos abrazados con plenitud a la vida.

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