Articulos de Investigación’

Vivir con o sin pareja

Me da gusto presentar una reflexión sobre LA PAREJA, Esperando que sea de su interés, les dejo con un fragmento de la lectura, con el respectivo permiso de la autora.

Por Gina Díaz Barreiro Vasavilbaso*

La pareja es aquella relación entre dos personas cuyo grado de duración, intensidad, amor y exclusividad deja patente la unión profunda que existe entre ambas.

Fotografía cortesía de Jonycunha

Estar en pareja es algo que la mayoría de los seres vivos tiende a experimentar ya que las más de las veces el ser humano siente, en su masculinidad o femineidad, la necesidad de apoyarse en alguien y de ofrecer a su vez apoyo incondicional, lo cual es la esencia de la comunión, la comprensión y la solidaridad que une a los integrantes de la pareja. En efecto, ésta tiene como objetivo ofrecer el calor afectivo, la satisfacción sexual, la sensación de seguridad y de compañía que son necesidades básicas para el desarrollo de cualquier persona.

Read more »

Síndrome de Burnout (el desgaste emocional en el trabajo)

Por el Dr. Ernesto Gil Deza

Extracto de la conferencia ofrecida en Argentina


El diagnóstico del síndrome de burnout es relativamente fácil y nos vamos a basar en una de las pocas normas que hay para su diagnóstico, prevención y tratamiento que hizo la Sociedad Internacional de Oncopediatría.

1. La primera evidencia de burnout es el cansancio. Cansancio, depresión, trastornos del sueño y cambios del apetito. Esta es la primera etapa.
Cuando uno tiene evidencias de que eso está sucediendo debe empezar a prender las alarmas, ¿por qué? Por que eso significa que nosotros como instrumento empezamos a tener dificultades y nuestros pacientes pueden sufrir las consecuencias. Empezamos con cosas que parecen banales pero no lo son. Ahí es donde tenemos que empezar a prestar atención.

2. La segunda es insatisfacción: perdemos felicidad y perdemos grado de placer en lo que estamos haciendo. Aparece entonces la indiferencia, el resultado no me importa, el cinismo que una enorme cantidad de veces lo empleamos en el entrenamiento de los residentes cuando jugamos al célebre “no, usted no tiene razón”. Si la tiene: su conocimiento es absolutamente azaroso no fruto del razonamiento. Acertó. Si acertó y es viejo es tan clásico que es obvio. Si es nuevo: no está probado. Si está probado: no está en un estudio randomizado. Si es randomizado: no se publicó en el New England, olvídese…

Pero muchas veces lo empleamos en nuestra relación con todo el grupo que está trabajando en nuestro entorno. Eso genera irritabilidad y falta de participación. La persona deja de estar presente en las actividades grupales. Esto lleva a la sensación de fracaso profesional, y a la sensación de fracaso personal por esa condición que decíamos al principio: se ha abrazado una manera de vivir, una manera de ser.

3. Por lo tanto se incorporan los hábitos tóxicos y el abandono laboral. Esto es la tercera etapa de algo que empezó con el cansancio, siguió con la insatisfacción y llegó a este nivel. Por supuesto, esto se traduce rápidamente en el trastorno de relación social más próxima que es el marital y el familiar, la tasa de divorcios médicos es notablemente más alta que la de la población general y en la muerte permanente ya sea por el abandono profesional donde dejamos una manera de ser o directamente por quitarnos la vida.

Todo esto, como ustedes ven, no se produce de un día para otro. No se produce sin señales de alarma, no se produce sin tener evidencias de que algo está ocurriendo. Este evento final es algo que no se quiso ver. Es una negación activa a entender lo que nos está pasando. Hay instrumentos, muchos, que uno puede intentar poner en evidencia. Algunos muy complejos y otros muy simples. Pero lo cierto es que, independientemente del instrumento que ustedes elijan, lo más importante es tomar conciencia de lo que a uno le está pasando.

La prevención y el tratamiento del síndrome de burnout se basan en comprender que el cuidado de uno mismo debería ser parte esencial de nuestra actividad profesional. En tomar conciencia que el cuidado que uno debe hacer con uno mismo no es solamente para que uno esté mejor, sino para que todos estemos mejor, incluyendo la salud de nuestros enfermos. Porque en la medida de que nosotros estamos mejor, nuestros diagnósticos son más certeros, nuestros tratamientos son mejores y nuestros enfermos están mejor. Es decir, debería formar parte de la obligación del médico cuidarse a sí mismo porque él es el factor pronóstico más adverso para una enfermedad. No se olviden ustedes, que la única chance que tiene un paciente de salvarse si un médico equivoca el diagnóstico es que también equivoque la terapéutica. Si un médico equivoca el diagnóstico, la única chance que le queda al paciente de zafar es que se equivoque en la terapéutica también. Sino, lamentablemente el enfermo padecerá las consecuencias.

También es claro que el burnout resulta de un desequilibrio entre las demandas del trabajo y las características individuales. Y esto pone una enorme responsabilidad en los encargados de seleccionar a las personas para los trabajos. ¿Por qué? Por que es posible que la demanda no pueda ser satisfecha por todos de la misma manera. Y es totalmente lícito decirle a alguien: “me parece que usted no es el capacitado para llevar a cabo esta tarea”. Pero es una responsabilidad de los jefes, que tienen que prevenir la destrucción de una persona evitando que inicie un camino que lo llevará al fracaso.

El primer paso para poder resolver el problema del burnout es entender nuestras limitaciones. Y eso supone descubrir nuestros límites y respetarlos. Y esto exige una cosa que no nos damos: tiempo y autoconocimiento.

¿Para qué sirvo y hasta dónde puedo?
Y uno tiende a creer que sirve para todo y que lo puede todo. Ahí se destruye.

El segundo paso es entender los conflictos. Y esto significa descubrir las barreras y tratar de sortearlas. Y esto también exige tiempo y reflexión.
Solamente para ver los problemas de las Medicinas. Nosotros vivimos en un mundo en el que se ejerce la Medicina. Si ustedes se disiparan un segundito de lo que ustedes hacen y miran alrededor van a ver que la Medicina tiene conocimientos mágicos, históricos(…)

Comprensión y solución de conflictos en la pareja

Dentro del ciclo “Educar, Educándonos” que se llevó a cabo en la Universidad jesuita Iteso, en Guadalajara, México, el pasado junio, presentamos la conferencia que dictó el Maestro Caballero, con la debida autorización del autor.

Por el Mtro. Rogelio Caballero
Lo que planeamos es la boda, no el matrimonio y hay una gran diferencia entre planear una boda y planear un matrimonio. Soñamos con esa gran relación pero no nos preparamos para ella. Damos por hecho que como nos queremos tanto y nos sentimos tan a gusto el uno con el otro -fase de enamoramiento- la relación va a funcionar; sin embargo, esto no es verdad.

Por Chöprueba

Con esta premisa, el 50% de las parejas no la va a hacer y van a terminar lastimándose, dejándose o divorciándose. Entonces tendríamos que prepararnos si queremos que la relación funcione, porque si confiamos sólo en que tú y yo nos queremos mucho y que esta sensación de bienestar, que tenemos en el enamoramiento, va a durar para siempre, es una fantasía muy absurda.

El conflicto es parte de las relaciones humanas porque somos diferentes; porque tú vienes de una familia y yo de otra, porque creo en determinadas cosas y tú en otras, porque tú tienes un programa mental y yo otro. La gente sana discutimos, argumentamos, nos peleamos porque estamos sanos para defender nuestros derechos, lo que creemos que es justo o correcto o simplemente porque es lo que yo creo o siento.

Cuando somos niños, los papás nos muestran cómo resolver los conflictos y generalmente lo hacen de una manera espantosa y por eso escuchamos frases como:

- Ya me tienes harto…
- No sé que voy a hacer contigo…
- Síguele y le voy a decir a ese viejo que te lleve…
- Le voy a decir a tu papá cuando llegue…
- Un día de estos tú me vas a matar…
- Ya no lo quiero por feo y por desobediente…
- Síguele y te dejo encerrado…

Estas soluciones que desde niños empezamos a escuchar de la gente en que confiamos, mamá y papá, están cargadas de amenazas, de desprecio, colocan miedo en el niño y todo para que se vuelva obediente y no dé lata. Estas frases después las traemos a la relación de pareja como si siguiéramos creyendo que el amor es un acto de sumisión y obediencia, en lugar de un acto de libertad y alegría.

Conflicto: un asunto de intimidad y libertad.
En la relación de pareja podemos observar una interesante paradoja: a mayor intimidad, mayores problemas vamos a tener con el otro.

Según Jorge Bucay, la intimidad es la elección que hago de clausurar mi miedo y mostrarme tal cual soy ante ti.
Eso es volverme íntimo contigo: no voy a parecer lo que no soy; no voy a decir lo que tú quieres escuchar; voy a ser lo que yo soy y te dejo la responsabilidad enorme y sagrada de que tú decidas si quieres quedarte con éste que yo te enseño y que soy. Pero no me empieces a decir que “yo no debería… que yo no tengo qué…qué tu no sabes por qué yo….”
Yo te voy a decir y te voy a mostrar quién soy y te dejo a ti en la libertad de que decidas si quieres estar o no conmigo.

Eso se llama libertad de elección en la pareja y genera compatibilidad: yo te gusto como soy y tú me gustas como eres pero yo no tengo que ser como tú quieres para que me quieras y viceversa.

Mientras más íntimos nos volvemos más problemas tenemos porque somos diferentes, pensamos diferente. El problema de que tú y yo seamos diferentes nos crea a la vez una oportunidad. Yo voy a conocer algo que no conozco y que está en ti y viceversa, vamos a poder crecer.

El autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry, menciona: ”Cuando disientes de mí, me enriqueces… cuando no estás de acuerdo conmigo, me enriqueces…”. Pero las personas no vemos que cada uno de nosotros crece a través del otro.

agresionLo que lástima, lo que separa, lo que divorcia a las parejas no son los problemas que tienen, esos son naturales a la relación, sino las soluciones que dan a esos problemas. Hay maneras saludables de resolver los problemas y otras muy estúpidas.

Algunas malas estrategias que adoptamos las personas para no generar conflictos, son:
- Hombres bulto. Los hombres guardan silencio y no “hacen olas”, no discuten, fingen “morirse” para no generar problemas.
- Mujeres sumisas. Para evitar conflictos y que el hombre no se moleste, la mujer se convierte en aquella que él quiere que sea para que no se enoje. Así, va perdiendo su frescura, va perdiéndose ella para convertirse en aquella que él quiere que ella sea. Estas personas acaban en una depresión espantosa porque no hay nadie adentro. La mujer está vacía de sí misma.
- Voltear a Dios. Esto es dejar la solución del conflicto en alguien más, sin tomar ninguna responsabilidad o acción propia para resolver los problemas. Muchas veces, en lugar de resolver sus problemas, la pareja empieza a relacionarse con otras personas.

Estas estrategias lo único que hacen es sostener una situación dolorosa, disfuncional y más si hay hijos. Todas estas “soluciones” absurdas que mucha gente hace, no sirven para nada. Lo que toca es crecer, madurar, y resolver el conflicto.

Hay un aforismo en psicología que dice: “Todo lo que a ti te pasa, te des cuenta o no te des cuenta, tiene que ver contigo, tiene que ver con quién eres.”

¿Tú cómo resuelves tus problemas de pareja?
¿Qué haces?
¿Desde cuándo tienes problemas de pareja?
¿Cuánto tiempo ha pasado?

Estas cuestiones uno no se las hace y uno tendría que entender que lo mejor que te puede pasar, si no estás disfrutando en tu relación de pareja, es saberlo.

¿Conoces lo que le molesta a tu pareja?
¿Sabes cuál es el dolor que le generas a tu pareja sin darte cuenta?
¿Tienes conciencia de lo que tú haces y que le “pega” a tu pareja”?

Si no lo sabes, tienes un problema. Es imposible resolver lo que no sabes, es imposible cambiar lo que no aceptas y mucha gente juega ese juego. En lugar de conocer lo que sucede en su relación, las personas prefieren hacerse las víctimas y así no resuelven nada.

Virginia Satir, eminente terapeuta familiar, decía: “El conflicto es propio de los seres humanos. Mientras se maneje bien acotado, en donde no hay agravios, no hay violencia, el sufrimiento se reduce al mínimo y podemos, en ese toma y daca, crecer. Cada vez que tú y yo discutimos, cada vez que tenemos un conflicto, nos enojamos y el hilo de plata que nos une a ti y a mí se rompe, perdemos la conexión, el vínculo amoroso, y luego discutimos y ponemos sobre la mesa nuestras realidades, nuestras creencias y al comprendernos y comprender la causa del problema nos volvemos a unir y entonces a ese hilo de plata que nos une, le hacemos un pequeño nudito; pero cuando hacemos el nudito, el hilo se hace más corto y si volvemos a tener otra discusión y se rompiera el hilo y lo volvemos a juntar a través de un nudo, ese hilo se hace más corto y paradójicamente, tú y yo nos acercamos más”.

Lo que ocurre a través de enfrentarnos de la manera correcta en una discusión, es que el hilo que nos une se está haciendo más corto y paradójicamente tú y yo nos acercamos más, y nos acercamos más para estar de acuerdo o para descubrir que nos hemos escogido mal. Pero eso sólo se puede hacer en la medida en que uno va cerrando la brecha entre tú y yo para conocernos mejor.

Muchas parejas viven eternamente en el conflicto porque ellos nada más se contentan o se reconcilian, pero no resuelven el problema y por ello volverá a aparecer. Conflicto no resuelto, va a volver a aparecer. Cada vez que un conflicto queda abierto en la relación, la relación lo va a resentir en algún momento.

Para resolver los conflictos
Generalmente, las personas no podemos resolver conflictos y esto tiene que ver con quién creo que soy yo, quién creo que eres tú, qué idea tienes y tenemos de un conflicto.

Desde niños nos dicen “no te pelees”, pero si nos estamos peleando por la razón correcta está bien, porque si no, llegamos a adultos y si no nos sabemos pelear de manera correcta o nos vamos a clausurar en un silencio eterno, o nos vamos a molestar, pero no vamos a resolver nada.

Todos andamos queriendo resolver lo que no comprendemos y se requiere primero comprender por qué te enojas, por qué clausuras tu afecto a mí, por qué no me hablas, por qué no me invitas, por qué no me tocas, cuál es tu dolor…

Cuando cambiamos la perspectiva de “eres un tal por cual”, a ¿cuál es tu dolor? damos un gran paso, porque hemos dejado de pensar en nosotros para pensar en el otro. Y entonces, quizá, concluir que lo que estamos viendo que nos afecta y nos duele, empezó primero en el otro.

Si yo me atrevo a decirte a ti que tengo un problema, ¿qué es lo mejor que puedes hacer? Preguntarme cuál es mi problema y así tenemos la oportunidad de desmenuzar el problema y ver qué podemos hacer para resolverlo. Pero primero tengo que atreverme a decirte que tú y yo tenemos un problema.

¿Cuántas veces te has abierto a la posibilidad de escuchar al otro en su dolor?
La clave está ahí. La gente anda buscando que el otro cambie, que el otro se modifique y se vuelva bueno; pero si existe esa posibilidad será cuándo él quiera, cuándo el lo decida.

Lo único que puedes cambiar, modificar y alterar en tu relación de pareja es a ti.
Y como la relación de pareja es un baile, cuando tú cambias de paso, tú cambias el ritmo, si el otro todavía quiere bailar contigo cambia el paso. Puede ser que cambie el paso, puede ser que te lleve a sentar, puede ser que baile con otra, que baile el paso anterior, o que se salga de la fiesta. Hay muchas posibilidades, pero si tú no cambias el paso, el baile no se resuelve, el conflicto no sale a la luz.

Lo que queremos es que el conflicto salga a la luz y ya después vemos para donde corremos, pero queremos hacerlo evidente, que dejemos de jugar a “aquí no pasa nada”.

Hay tres posibilidades cuando reconoces que hay un problema:

a) Resolver el conflicto de la manera equivocada. A través de agresión, crítica, desprecio, silencio… Aquí no se resuelve, sino que se complica.
b) Nadar de muertito. Jugar el juego de “aquí no pasa nada.. aquí todo está bien.. mientras yo esté calladito no hay bronca, mientras no te contradiga, no hay bronca..”. Aquí tampoco se resuelve nada.
c) Iluminar el dolor. El conflicto muestra dolor. Cuando me peleo contigo es que algo me dolió y la reacción que yo tengo ante el dolor; mientras más reactivo sea, más dolor tengo. Si tú pierdes el miedo a enfrentar tu dolor, o el dolor del otro, es probable que puedas resolver las situaciones.

Mejor hablemos del conflicto, quitémonos la careta, ni tú ni yo somos malos, ni tú ni yo somos víctimas, sólo somos dos seres humanos que en este momento pensamos diferente, sentimos diferente o nos duele diferente.

Yo prefiero trabajar la relación de pareja como los programas de alcohólicos anónimos: un día a la vez. Es más fácil aventarme este día y decir “por este día no me voy a molestar; nada más por este día no voy a criticar, voy a ser un tipazo”…

El propósito del conflicto
Tenemos que comprender que el conflicto cumple un propósito. El caos siempre precede a un nuevo orden. A veces las relaciones que están estancadas, necesitan del caos para rehacerse. El caos precede siempre al nuevo orden.

El conflicto muestra nuestras áreas de fragilidad. Dice la máxima aristotélica “conócete a ti mismo”, nada más que conocerse a sí mismo está muy difícil porque el ojo no puede ver al ojo, necesita uno un espejo. La relación de pareja es el espejo ideal para que tú te conozcas.

El conflicto es un resonar de problemas viejos que no están resueltos. La relación de pareja te los muestra. Gracias a ese conflicto puedes llegar a ver todo aquello que viene de muy lejos y de muy atrás y que aún no has resuelto, y gracias a tu pareja tienes acceso a ellos porque están en la mente inconsciente.

Recordemos que todo conflicto al que se le saca la vuelta, deja una sombra sobre la relación y te va a perseguir. Todo conflicto no resuelto y que le dolió a uno de los dos, va a generar “cobranza”: “me quedo con el dolor, con las tripas hechas nudo y luego te lo cobro”. Hay parejas que viven en cobranza por siempre, porque no resuelven nada, porque están resentidos. El resentimiento genera cobranza.

Tenemos que admitir que cuando hay un conflicto, hay cosas que se resuelven al cien por ciento, con inteligencia, dedicación, amor; hay cosas que nunca se van a resolver y hay cosas que se van a quedar a la mitad. Esto es, admitir que hay problemas que son míos; problemas que son tuyos y problemas que son de Dios.

Tendríamos que admitir que hay parejas que van a resolver sus problemas; otras que van a resolverlos a medias y otras que no los van a resolver y ahí tienen que dejar la relación. Pero dejarla de buena manera, dejándole un besito al otro en la mejilla para irse sin odio, sin rencor, sin resentimiento, sin dañar a los hijos.

Cuestión de autoestima

Cortesía de Esther C.
Hay personas que tienen conflictos para relacionarse consigo mismos. Viven peleados consigo mismos y cuando eso sucede pues se pelean con todos.

Autoestima es esa capacidad que podemos desarrollar y elegir si así lo queremos, para darnos cuenta de toda aquella luz que tenemos en el quiénes somos ahora.
Todos tenemos bendiciones, que tengamos ojos para verlas es diferente, pero todos tenemos áreas buenas y hay que celebrarlas.
En el club de los humanos, todos tendremos una sombra que cargar y que es esa parte que aún no puedo superar y que me cuesta hacerlo.
Por ello, habría que desarrollar un poco de compasión hacia mí mismo por todo eso que aún me duele de mí. Tengo que aprender a perdonarme todo lo que no puedo hacer, tengo que ser más generoso conmigo a pesar de… no cuando sea perfecto, sino ahora, ahí está la clave de la autoestima.

Nadie puede dar lo que no tiene. Si no me quiero yo, cómo te voy a querer a ti. Tendríamos que empezar a darnos a nosotros; preguntarnos: cómo puedo ayudarme y después colocarlo en la relación, con generosidad porque cuando yo me doy a mí con generosidad, quizá esa generosidad me sirve para darte a ti.

Así, puedo darme cuenta de que no eres tan diferente de mí. Tu también quieres lo que yo quiero, tú también quieres sonreír más tiempo que estar triste, es lo mismo que yo quiero. También quieres que me dé cuenta de las cosas que haces bien y quieres un poco de reconocimiento, de valoración… igual que yo. Quieres no sentirte amenazado, rechazado… igual que yo. Quieres más ratos de alegría, quieres más ratos de sonreír a mi lado… igual que yo. Igual que yo también quieres sentirte amado.

Cuando logre comprender eso, sucede algo mágico. Cuando vemos al otro como nuestro igual, otro humano como yo, falible y luminoso, es que puede descender sobre la relación de pareja eso que se llama: gracia.

La gracia desciende sobre la relación cuando tú y yo somos simplemente dos humanos que nos encontramos en el camino o quizás, como lo dijo un hombre bueno hace 20 siglos: “todo lo que hagáis con el más pequeño de tus hermanos, me lo hacéis a mí …”

Mitomanía, maquillar la realidad

Como parte de la difusión a los trabajos de divulgación e investigación que ofrecemos en este Espacio, compartimos con ustedes un ensayo de Rafael Mejía, en torno a la Mitomanía. Esperamos que sea de utilidad.

Rafael Mejía

Quien miente de forma continua trata de ser más atractivo hacia los demás o de suplir carencias en distintas áreas de su vida, pero con el paso del tiempo sufrirá aislamiento por despertar desconfianza entre sus semejantes. ¿Hay solución a esto?

Hablar con la verdad es una cualidad muy valorada en nuestras relaciones afectivas, laborales, de estudio y hasta deportivas, ya que nos permite tener certidumbre y seguridad al compartir ideas, emociones, objetivos o recursos materiales. Por ello, no es extraño que la mentira sea mal vista socialmente, al igual que la tendencia de algunas personas a cambiar la realidad, llamada mitomanía.

Al respecto, el Dr. Sergio Arturo Escobedo Návar, especialista en salud mental adscrito al Hospital Psiquiátrico con Unidad Médica Familiar no. 10 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado al sur de la Ciudad de México, explica a saludymedicinas.com.mx que “la palabra mitomanía tiene dos componentes: manía, que es la preocupación caprichosa por un tema o situación determinada, y mito, que es un relato donde hay partes de una realidad histórica y otras de leyenda”.

De forma específica, detalla que “hablamos de mitomanía cuando hay una conducta o comportamiento morboso en que se desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o sustituyéndola por completo; se falsea la información de lo que se sabe o se cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo”.

En opinión del experto, que cuenta con estudios de Psicología y Psiquiatría, esta conducta surge por la incapacidad de lograr una madurez emocional, incluso neurológica, que impide a un individuo ubicarse en un marco de realidad.

Durante la infancia, indica, “hay etapas en que la fantasía es un elemento necesario, con el que se imagina o piensa, y que forma parte de la creación de la personalidad. Se puede jugar a ser superhéroe, a la casita o a cualquier cosa, y el pequeño busca ser protagonista, incluso se disfraza; empero, hay adultos cerca que dan sentido de realidad y le dicen: ‘no hagas esto’, ‘no toques ahí’, ‘no te avientes del ropero’. El mitómano podría ser como un niño que no logró esta madurez”.

No es que la fantasía se deseche por completo; al contrario, se conserva y es la que nos ayuda a crear, producir, imaginar qué vamos a estudiar o en qué trabajaremos. El problema del mitómano es que no hay un freno a esta actividad mental, y esto terminará por generarle alteraciones sociales por mentir a menudo.

“El ejemplo clásico es el de quien siempre habla de cosas materiales y apoyos que no tiene, exagerando elementos que a la gente le parecen incongruentes; un día da una versión de algo que le pasó, y otro día da otra. Entonces su capacidad de vinculación se deteriora, mete a la gente en problemas, y pierde credibilidad y confianza”.

Autorreconocimiento ausente
A lo anterior puede añadirse que la mitomanía tiene la peculiaridad de presentarse en personas autodevaluadas, con bajo nivel de estima o muy pretenciosas, y ello tiene una razón de ser, ligada al proceso de evolución individual.

Todo ser humano nace con cualidades que empieza a desarrollar desde el momento del alumbramiento; de hecho, refiere el Dr. Escobedo, el paso de la vida intrauterina al mundo externo supone importante inversión de energía y una lucha por adaptarse al nuevo medio.

Conforme se tiene mayor conciencia de la realidad externa “nos vamos dando cuenta de que no somos tan poderosos como creíamos ni somos de acero, y eso lleva a un cambio de dinámica, que es ya la búsqueda de la fortaleza en vez del manejo del poder. Esto duele porque se requiere sacrificio y abrir los ojos a muchas cosas desagradables, pero a cambio se tiene mayor contacto con el mundo”.

Desde este ángulo, la autodevaluación surge por la incapacidad de llevar a cabo este proceso de cambiar el poder por la fortaleza; es quedarse en medio, “en el limbo”, no sentir seguridad en los recursos de uno mismo para afrontar la vida ni en las enseñanzas de padres y maestros.

La mitomanía, expresa el psicólogo y psiquiatra, “sería una entre muchas formas de enfrentar la autodevaluación. Ante la incapacidad de reconocer cualidades o recursos reales, se inventan, se hace una ficción para amedrentar al mundo y así reducir el temor que se siente por la realidad. El mitómano tiene una tendencia muy encubierta de una sensación de impotencia, de carencia”.

Más que enfermedad, manifestación
Escobedo Návar aclara que la mitomanía no se define propiamente como un padecimiento, sino que puede formar parte de varios trastornos, por ejemplo, los de la personalidad (en los que se dificulta la interacción social y hay problemas de adaptación a la realidad). También señala que aunque es probable observar niños y adolescentes con tendencia a decir mentiras, sólo es posible establecer el diagnóstico de estos problemas hasta los 18 años, cuando se consolida la madurez.

Así, refiere que “dentro de la gama de diagnósticos psiquiátricos en que se da la mitomanía existen los trastornos ficticios, que es donde encontramos fundamentalmente al mentiroso crónico. Son cuadros en los que, por ejemplo, se inventa alguna enfermedad y se trata de obtener algo a favor de esta situación. No es como en la somatización, donde hay síntomas físicos que son producto de una dinámica interna, sino que se busca una ganancia externa de forma conciente, como lograr incapacidades médicas”.

En otras personas la ganancia es interna. “Ocurre cuando hay una búsqueda de protagonismo o de igualar o suplir la imagen de una persona importante en su vida, a la que no se pudo sobrepasar, como una figura paterna con éxito que, al ser inalcanzable, el hijo la ‘empareja’ con ayuda de la mitomanía y siente alivio”.

Por su parte, “en el trastorno limítrofe de la personalidad, en el cual hay inestabilidad en la percepción de la propia imagen y una inconsistencia en varias áreas de la vida, decir mentiras puede ser parte de una búsqueda de equilibrio para disminuir la angustia”. De igual forma, puede presentarse en un paciente con tendencia paranoide, es decir, que tiene elevado grado de desconfianza hacia los demás, y por ello desfigura la idea de sí mismo, magnificándola y disfrazando su verdadera raíz cultural, de raza o económica.

En el trastorno narcisista, que se distingue por la percepción de que “todo lo bueno está dentro y lo malo fuera”, hay dificultad para vincularse de forma madura con los semejantes, por lo que el paciente piensa que todos los demás están a su servicio. La mitomanía también puede ocurrir en la esquizofrenia (dificultad para diferenciar entre experiencias reales e irreales, pensar de manera lógica y socializar), aunque no es su principal síntoma.

Con base en su experiencia, el experto refiere que “es común que traigan a consulta a niños por disminución de la atención o inquietud, y a veces los padres se quejan de que tienen tendencia a ser muy mentirosos. Ahí es parte de un cuadro, un dato más del que hay que ver la causa: problemas en el proceso de maduración, conflicto en el cambio de búsqueda del poder por la fortaleza o, incluso, una forma de tratar de bajar la ira de los padres”.

Solución ante el sufrimiento
El especialista en salud mental refiere que, salvo en el caso de infantes y adolescentes, que son llevados por sus padres, las personas con mitomanía acuden al psicólogo o psiquiatra porque su conducta les genera demasiados problemas. “Muchas veces el paciente está convencido de sus mentiras, y así es muy difícil que acuda al tratamiento; lo hace hasta que hay un ‘momento de quiebre’, cuando el choque constante con la realidad le hace sufrir por perder vínculos, una relación afectiva, y ya nadie quiere estar cerca de ellos”.

Abunda al respecto: “el mitómano tiene primero una fase de omnipotencia, en que dice muchas mentiras y piensa que todos le van a creer; posteriormente, llega una etapa de deterioro o caída del narcisismo mentiroso en que se presentan constantes contradicciones y ya nadie le creé; habla de su vida y no le hacen caso, no lo toman en cuenta para cosas importantes, no le dan responsabilidades, lo corren del trabajo y, en la familia, ya no puede hablar de ciertas cosas, le restringen el acceso a objetos o información. Se va cercando o acorralando, hasta que se relaciona con gente con grados de madurez y evolución muy bajos, inmiscuyéndose en situaciones de riesgo”.

En cuanto al tratamiento, explica que primero debe realizarse una fase de exploración del paciente, realizar algunas entrevistas antes del diagnóstico definitivo, de modo que la principal herramienta para revisar conductas y la vida del paciente es la palabra.

Al avanzar en la terapia, refiere, “lo que se hace, de acuerdo a mi sentir, es establecer una alianza de trabajo en la que se demuestra al paciente el costo que le está trayendo su enfermedad; se le debe hacer entender que hay cosas que ve muy normales, pero en realidad son expresiones del problema. Así continuamos, todavía sin profundizar demasiado, para que haya adherencia al tratamiento”.

Esto se debe a que “si se confronta al paciente en las primeras sesiones, sólo voy a lograr que se vaya. Los terapeutas necesitamos conversar e ir ‘tejiendo’ o enlazando cosas sobre su vida o que ha dicho, y ya que hay mayor alianza de trabajo, entonces se le puede hacer que aborde hechos más profundos, decirle cuándo ha mentido e interpretar la razón de esa conducta. El proceso es largo, pues se debe construir un nuevo aprendizaje en el paciente y un pensamiento analítico”.

También es importante ayudarle a percibir cuáles son sus herramientas y recursos para enfrentar la vida. “El paciente fluctúa entre las ambiciones que tiene y su talento; a veces tienen muchas aptitudes, pero sus metas son mínimas, o al revés. Devalúan sus capacidades, sobrevalúan las de otros, y por eso inventan o se atribuyen las ‘armas’ que ven en otros”.

Por último, el Dr. Sergio Arturo Escobedo acentúa: “Me parece fundamental que en estos casos o cualquier otro que genere sufrimiento y alteración de la vida social, familiar o escolar de una persona, pensemos que hay muchos recursos con qué enfrentarlos y ayudarnos a descubrir capacidades propias. En este sentido, siempre es muy útil acudir a un proceso psicoterapéutico”.

La depresión: tristeza llevada a sus extremos ón

imagen-depresion

Con el fin de contribuír en nuestro Espacio a la divulgación de las investigaciones científicas en torno a la Psicología, ponemos a consideración de ustedes un fragmento del ensayo de investigación del Dr. Rafael J. Salin-Pascual, con la respectiva autorización del autor.

Autor: Dr. Rafael J. Salin-Pascual

Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica

Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.

  1. Por qué nos deprimimos?
  2. Identificación de los signos y síntomas de la depresión
  3. Caso clínico
  4. Transtorno bipolar
  5. Lecturas recomendadas

Estar deprimido es algo mas que estar triste o que llorar mucho, o aun más severo que estar cansado. Aun cuando los tres tipo de situaciones están presentes en las manifestaciones que tiene un enfermos que padece de depresión. Además se observan problemas para dormir: sueño inquieto y despertares frecuentes, que hacen que el paciente se incorpore con frecuencia en la madrugada, siendo muy difícil el re-iniciar su sueño; presenta además fatiga y una sensación de pérdida de energía, que se manifiesta con una gran dificultad para empezar la mayoría de las acciones que habitualmente realizaba fácilmente, por ejemplo: una ama de casa tiene problemas para hacer cosas tan comunes a ella como el arreglo de su hogar, y aun el arreglo personal. El deprimido puede tener disminución importante en su apetito, lo cual lo lleva a bajar de peso, y también suelen tener problemas de concentración y memoria. Otro de los apetitos, que está de manera importante disminuido es el deseo sexual. Es común que las personas, tengan deseo sexual, y que esto los motive a la búsqueda de pareja y el realizar una relación sexual, o tener fantasías respecto a lo anterior. El enfermo con depresión está materialmente en ausencia del deseo sexual, y por supuesto, esto puede tener cierto impacto en sus relaciones interpersonales, principalmente en el área marital. Un aspecto serio del problema del deprimido es que presenta constantemente ideas de muerte. Estas van desde ya no querer estar vivo, pidiéndole a Dios, que “lo recoja”, hasta la maquinación de su propia muerte, que en ocasiones, se lleva a cabo. En la tabla 1 están enumerados los síntomas que más frecuentemente tienen los enfermos deprimidos.

La depresión es una enfermedad común a la mayoría de los seres humanos. La experiencia de estar deprimido, desde ligero a severo, se observa por lo menos una vez en la vida. Pero los enfermos con depresión tienen la aparición de cuadros clínicos frecuentes a lo largo de sus vidas. Es decir, tienen depresión por mas de dos semanas de manera repetida, con intervalos de bienestar relativo, y re-aparición de la manifestación de depresión con duraciones cada vez mas prolongadas.

Se ha calculado que el costo personal de un cuadro de depresión que llega a durar de seis a ocho meses, es más severo e incapacitante que la diabetes Mellitus o la hipertensión arterial. Estar deprimido, no es algo que de pronto aparezca, habitualmente su inicio es poco claro y puede iniciar por síntomas corporales, de los llamados somáticos ( o somatiformes), que hacen pensar al deprimido, que está enfermos de algo diferente a la depresión. Dolores de cabeza, espalda, sensación de piernas y brazos pesados, fatiga, decaimiento, son datos iniciales de depresión. Posteriormente pueden aparecer las ideas de tristeza, la rumiación de experiencias tristes, desagradables y embarazosas que se tuvo en el pasado, y entonces el paciente se aísla, se le dificulta el trato con los demás, se torna irritables, sombrío, esta constantemente con ideas de culpa por eventos del pasado o por situaciones en donde omitió tal o cual acción. Finalmente, cuando menos espera está de nuevo deprimido.

¿POR QUÉ NOS DEPRIMIMOS?

Esta es una de las preguntas que mantiene a una serie de grupos de especialistas en la salud mental ocupados. Estos han encontrado que existen una serie de factores, cuya combinación o a veces por separado hacen que una persona se deprima. Por un lado existen los factores hereditarios. Hay datos epidemiológicos que muestran que los gemelos idénticos (monocigótos), tienen muy frecuentemente ambos depresión. En menor grado, pero también es frecuente que gemelos que no se parecen (dicigotos), se enfermen de depresión, más frecuentemente que el resto de sus hermanos o sus padres. Finalmente los familiares de primer grado de un enfermo deprimido (hermanos, padres y abuelos) presentan cuadros de depresión mas frecuentemente que el resto de la población. Lo anterior ha llevado a la búsqueda del gen o genes de la depresión.

La comunidad Amish, es como los mormones, un grupo de seres humanos que no se han mezclado con otros grupos, ya que practican los matrimonios, únicamente con gente de su comunidad. En los amish, se ha detectado que el cromosoma número 11, puede tener que ver con la alta frecuencia de la enfermedad “Maniaco-Depresiva” o enfermedad bipolar, en donde en la fase del polo de la depresión, las manifestaciones de la enfermedad son indistinguibles de la forma de depresión que son nada mas depresiones o que se llaman unipolares. Mas adelante trataremos en detalle de la enfermedad bipolar.

Otros genes se han propuesto para la depresión, de entre ellos destaca el cromosoma sexual “X”, esto sobre la base de que las mujeres tienen dos veces mayor incidencia de depresión que los hombres y a que un defecto que es la ceguera a los colores (daltónica), se ve mas frecuentemente en las mujeres que padecen de depresión. Por supuesto que otros factores biológicos (v.gr., hormonales) o sociales (v.gr., sociedades machistas, la doble carga de trabajo, etc.), pueden ser factores determinantes de que las mujeres sean mucho más vulnerables a desarrollo de depresión que los hombres. Se sabe por ejemplo que las mujeres casadas, padecen con mas frecuencia depresiones que los hombres. En ellos, es mas frecuente las depresiones cuando son solteros. Este último dato nos habla de la importancia de factores psicosociales para la expresión o desarrollo de esta enfermedad.

Cuando hablo de vulnerabilidad, me estoy refiriendo a una labilidad que existe en algunas funciones del sistema nervioso que no responden adecuadamente, cuando una persona desarrolla depresión. En este sentido, se puede suponer que hay un sistema que nos protege de que desarrollemos depresión, y que cuando este sistema se “fatiga” o es más vulnerable, entonces sobreviene la depresión. Por supuesto que en algunas personas puede fatigarse más rápido ese sistema que en otras, y entonces, cuando esto ocurre, hablamos de vulnerabilidad. En un sentido mas simplista se podría conceptuar como el tener un umbral muy baja para que se instale la depresión y que además, cuando esta llega, permanezca mas tiempo.

En un sentido simplista se podría decir que la depresión es un extremo de la falla en los mecanismos de estrés. Cuando reaccionamos ante situaciones estresantes tenemos un estado de exceso de actividad, nuestro corazón va mas de prisa (v.g taquicardia), estamos con mayor riego sanguíneo al cerebro y músculos y nuestras pupilas están dilatadas. Pero esta situación, que en general se presenta de manera aguda se va atenuando, en la medida que la situación que nos induce estrés va disminuyendo. Pero si el estrés persiste de manera continua, o eventualmente se agregan otros estímulos estresantes, entonces el sistema decae y se produce la depresión.

Por supuesto que lo anterior, que podríamos llamar: “La historia natural de la depresión”, es sólo una especulación hipotética. Sin embargo existen algunos modelos animales, que hacen suponer que esto puede estar cercano, por lo menos en algunos casos a lo expuesto anteriormente.

El modelo animal que más sustenta lo anterior, se llama “Learned Helplessness”, que podría ser traducido como “Aprendizaje sin esperanza” o “Aprendizaje desesperado”. De manera breve se podría describir este tipo de modelo, en unas ratas de laboratorio, las cuales se les coloca en una caja de dos compartimentos. Un compartimiento tiene un foco y el otro no, además el compartimiento con el foco tiene un piso que puede pasar corriente eléctrica. Ambos espacios están comunicados por un agujero por donde pasa fácilmente el animal. El animal aprende que cuando se enciende el foco, a los pocos segundo pasa una corriente eléctrica en el piso. El animal aprende a escapar del espacio iluminado al oscuro, en donde no recibe carga eléctrica. Cuando este proceso se repite una serie de veces, ya no es necesario el impulso eléctrico, basta sólo que se encienda el foco, para que la rata pase al otro extremo de la caja (el compartimiento seguro). Se ha creado un condicionamiento clásico Pavloviano. El animal se sigue comportando sin cambios notorios. Sin embargo, en la segunda parte del experimento, se cierra el agujero, y se vuelva a acoplar la maniobra de encender el foco, con el choque eléctrico. Entonces, al no poder escapar de un estímulo nocivo que se presenta después de encendido el foco, la rata desarrolla una serie de conductas, que podríamos llamar “depresivas”. Deja de comer, no se acicala, hay erección de su pelo, hay baja de peso, poca interacción social, etc. Los más interesante de este modelo, es que se revierte cuando se trata con los medicamentos que llamamos antidepresivos.

Este tipo de experimentos, fueron derivados de una hallazgo que Martin Seligman y Maier, descubrieron por casualidad cuando trabajaban con condicionamiento clásico con perros. Un grupo de perros, a los que llamaron de “escape”, recibían un estímulo eléctrico en las patas, y al mover su cabeza en alguna de las direcciones, cortaban el choque eléctrico. Otro grupo de animales, que ellos llamaron “controles”, estaban sujetos al mismo modelo experimental, solo que el mover la cabeza, no los librara del choque, este terminaba, según hubiere sido programado. Un día después cuando los animales fueron sometidos a la misma prueba, Seligman y Meier, observaron que el grupo control era el mas interesante, pues un porcentaje importante de animales, no hacían ningún esfuerzo para escapar del choque, es decir se daban por vencidos

En la investigación de la depresión y de sus mecanismos, se ha tenido que tomar mano de diversos recursos, algunos de ellos tratando de emular lo que ocurre naturalmente. Harlow y sus colegas, observaron cual era el comportamiento de simios pequeños, cuando estos eran separados tempranamente de sus madres. También cuando estos eran colocados con “madres sustitutas”, las cuales resultaban ser monas de alambre o monas de alambre recubiertas con algún material suave como la felpa. Si se ponía el biberón en la mona de alambre, el bebe chango, iba, se nutría y luego regresaba con la mona de felpa. SI la mona de felpa era la que tenía el biberón, el bebé chango no se despegaba de ella. En todos los casos en mayor o en menor grado los bebés changos, presentaban conductas características, en donde por ejemplo se mecían sobre sus patas traseras, se abrazaban a sí mismos, y sobre todo, tenían muchas dificultades para interactuar con el resto de sus congéneres. Esta situación, sin embargo se podía revertir, si se le introducía al changuito “deprimido”, a otro simio de su misma edad aproximadamente, que tuviera un comportamiento normal, a este nuevo animal se le llamó “el terapeuta”. La otra situación igualmente interesante, fue el que el bebé mono, fuera adoptado por una nodriza de entre los simios. Este último hecho hizo especular a los etólogos (v.gr., científicos que estudian el comportamiento de los animales), de que quizás alguna de las funciones de la depresión en los animales, fuera el de un tipo de señal, es decir como un tipo de lenguaje, que en el caso de los bebés, indicaría que se han quedado huérfanos y que esta señal llevara a fenómenos como la adopción, o lactancia, y a fin de cuentas a aumentar la posibilidades de sobrevivencia de las crías, mediante esta serie de eventos altruistas.

Este tipo de conductas observadas en los simios, bien pudieran estar en la base del desarrollo de nuestros orfanatos, sitios en donde René Spitz, describió una alteración que observó en los niños crónicamente hospitalizados, y que él denominó depresión anaclítica. Uno de los signos tempranos de esta alteración consiste en la conducta de mecerse, mientras los niños se abrazan a si mismos. Estos niños, fueron estudiado posteriormente en un contexto de los cambios en su desarrollo, ya que resultaba, que ellos crecían menos, que sus contemporáneos en hogares comunes. Los niños con depresión anaclítica, se encontraban siempre por debajo del resto de sus congéneres. Cuando se midió una de las hormonas que regulan nuestro crecimiento, la llamada precisamente la hormona del crecimiento, se observó que estos niños tenían niveles por debajo de lo normal de esta proteína, lo cual explicara la desaceleración tan importante en su crecimiento. Estas observaciones, por demás interesantes, fueron rematadas, por el hecho de que estos niños recuperaban su peso y tamaño, al ser adoptados, y no solo eso, sino que recuperaban la cantidad de secreción de hormona del crecimiento.

Este tipo de trabajo nos indica que hay vías recíprocas entre nuestro ambiente y nuestra biología, modificando un extremo modificamos el otro.

La crianza, los aspectos de la relación entre nuestros padres, y de ellos para nosotros, es el otro aspecto que puede crearnos cierta vulnerabilidad para el desarrollo de depresión en etapas posteriores de nuestra vida. El modelo de los monos de Harlow, también podría explicar el que una mala calidad en la relación entre los padres, o aun la ausencia real o simbólica de alguno de ellos o de los dos, pueda llevar a una modificación en nuestra respuesta a eventos estresantes, y a una facilidad para el desarrollo de cuadros depresivos. Es abundante la literatura científica que apoya lo anterior, se ha propuesto que la pérdida de un padre antes de los 10 años, conlleva a una mayor vulnerabilidad para el desarrollo de depresión.

¿ De que manera está afectando esto a nuestro sistema nervioso?.Aun no lo sabemos. Quizás se trate de un sistema que tiene que ver con la regulación del afecto, o de las emociones que termina de madurar solo después de los 10 o 12 años, y esto explicaría muchas de las propuestas psicoanalíticas, en el sentido de que el periodo de la primea década de la vida, sería crucial, para explicar mucho del estilo como reaccionamos posteriormente en la vida.

El sistema generador del estrés y su relación con la depresión.

Este término de estrés, que tanto se utiliza hoy en día coloquialmente, tuvo su origen en la década de los años 1950s por Hanss Selye. Este término corresponde a una respuesta general de adaptación, que tiene que ver con ciertos insultos del medio ambiente o con la expectativa aun de que estos se presenten. Por ejemplo una persona ingresa a un barrio peligroso, por desconocimiento de su ubicación cuando esta de visita en una ciudad, de pronto detecta a un grupo de pandilleros que lo observan. En ese instante sus mecanismos de activación del estrés se disparan.

Existen diferentes estructuras de nuestro cuerpo que se sabe intervienen en el estrés. Por un lado están las estructuras dentro de nuestro cerebro: el hipotálamo, las amígdalas de los lóbulos temporales, y el tallo cerebral en una área conocida como el “sitio gris” (núcleo Locus Coeruleus o LC). Por otro lado a nivel periférico encontramos a las glándulas llamadas suprarrenales, llamadas así por situarse arriba de nuestros riñones.

La respuesta general de adaptación o estrés funciona, como lo dijo Hans Selye (1907-1982), para preparar al organismo a atacar o para huir, dependiendo de la magnitud del peligro, y de otras circunstancias medio-ambientales. Ante la expectativa de ser asaltado o atacado por la pandilla de barrio, se observan respuestas en nuestro cuerpo como son aumento de las palpitaciones (taquicardia), aumento de la frecuencia respiratoria, dilatación de la pupila ( con lo cual se aumenta nuestro campo visual para tener mas opciones de ataque o huida); aumento del flujo sanguíneo a nuestros músculos (los músculos son los motores que nos preparan para el desplazamiento que se necesitará). Hay disminución del riego sanguíneo a la piel y mucosas, lo cual nos protege de pérdida excesiva de sangre en caso de ser heridos. Todo lo anterior nos da una idea de que el organismo esta en un exceso de actividad. Para que todas estas actividades que hemos mencionado, se den en una coordinación temporal y espacial, se requiere de una orquestación precisa, en donde intervienen tanto los conexiones nerviosas, como sustancias. Este último punto es vital para conocer el cómo se comunican las células de nuestro cuerpo y en especial las neuronas.

En nuestro cerebro y demás estructuras del sistema nervioso, existen células llamadas neuronas, que se comunican entre si por sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Estos son el lenguaje con el que una célula se comunica con la otra, y le dice que aumente su actividad (o excitabilidad) o que no se active. Este concepto, de sustancias que modifican la excitabilidad de las neuronas o de otras células excitables, como son las células de los músculos (lisos o estriados) y de las células ganglionares, se originó a principios del siglo XX. Otto Lewi, mostró que un corazón de rana sin conexiones nerviosas, y colocado en un recipiente, en donde estaba otro corazón con sus fibras nerviosas, disminuía su frecuencia de latido, si las fibras nerviosas del corazón eran estimuladas. Ambos corazones se encontraban incluso, separados por una membrana semipermeable ( es decir que permitía el caso de algunas sustancias.). Lewi propuso que una sustancia pasaba de un lado a otro de la membrana celular, y que esto era a fin de cuentas el factor que influía en el corazón sin nervios.

La noradrenalina y la adrenalina, son sistemas de neurotransmisores involucrados en el estrés, lo mismo que otras sustancias llamadas hormonas que se producen en zonas como el hipotálamo, una de ellas la llamada hormona estimulante de las suprarrenales o ACTH (adreno corticotrophin hormone), la cual a su vez es activada por un factor del hipotálamo, llama el factor liberador del ACTH o CRF (corticotrophin release hormone) .

Además de las sustancias antes mencionadas intervienen otras, de las cuales la serotonina, dopamina y acetilcolina son algunos ejemplos. Es aquí, que entramos al terreno de la intersección de los aspectos medioambientales, como son la crianza, las relaciones con los padres, y la genética, con la biología o como es del sistema nervioso, con la neurobiología de la depresión.

¿Cómo sabemos que el sistema general de adaptación esta funcionando mal en la depresión? Por la evidencias que apuntan en esa dirección. Por ejemplo los pacientes deprimidos tienen una disminución en los niveles de los neurotransmisores antes mencionados (v.gr. serotonina, norepinefrina, dopamina), que se involucran también en la causa de la depresión. En el caso de la norepinefrina, se tiene conocimiento que los niveles cerebrales de la misma está disminuidos. Esta baja se ha correlaciona con signos de la depresión específicos, como son baja en el nivel de energía, en el interés para hacer sus actividades habituales, y aun para divertirse. También se ha observado que algunos enfermos tienen disminución de la serotonina y esto se ha correlacionado con algunas manifestaciones por ansiedad, angustia o nerviosismo que suelen acompañar a estos pacientes. Incluso se ha observado que los niveles de serotonina muy bajos en el líquido cefalorraquideo, correlacionan con la posibilidad que tiene una persona para suicidarse, a más bajos niveles hay mayor probabilidad, y habitualmente cuando se consuman los suicidios, estos son con mucha mas autoagresividad, por ejemplo con mutilación, o desgarro más amplio de tejidos. La serotonina se ha involucrado en la regulación del apetito y de la sexualidad, dos de las funciones que ciertamente se encuentran alteradas en el enfermo deprimido.

También hay un agotamiento de la dopamina. Este neurotransmisor, participa en la regulación del movimiento fino, y en los aspectos que tienen que ver con la experiencia para experimentar placer. Todas las actividades y las drogas que son adictivas o fuentes de placer aumentan la disponibilidad de dopamina en una región específica del cerebro llamada sistema límbico. En el enfermo con depresión, la disminución de esta actividad, hace que el paciente tenga dificultades para disfrutar las cosas o actividades que antes solían causarle placer. Si antes gozaba con ir a un concierto, ver una película o simplemente ver un atardecer, ahora estas actividades no solo no le interesan, sino que las encuentra inclusive aburridas. A esta situación se le conoce con el nombre de anhedonia y es lo opuesto al hedonismo o capacidad para disfrutar las cosas placenteras de la vida. Los dos síntomas básicos que presenta un enfermo con un episodio de depresión mayor don: (1) Estado de ánimo deprimido o triste, la mayor parte del día o la mayoría de los días y (2) Pérdida del interés por las actividades que antes solían causar placer.

Algunos enfermos deprimidos fuman, y con el tiempo se han dado cuenta que cada que desean interrumpir el consumo del tabaco, se exacerba su depresión o si no fuman se deprimen. Se pensó por un tiempo que la depresión era parte del síndrome de supresión a la nicotina, la cual es el principio activo del tabaco. Sin embargo, esta especulación original, dio paso a una serie de coincidencias que se fueron transformando en hechos científicos. La nicotina del tabaco, es una sustancia que actúa sobre unos receptores neuronales llamados nicotínico. La acción de la nicotina sobre estos receptores produce la liberación, es decir mayor disponibilidad de algunos neurotransmisores como son la acetilcolina, dopamina, serotonina y norepinefrina. En una persona deprimida, en donde estos mismos neurotransmisores están diminuidos el fumar hace que se aumenten momentáneamente estas sustancias, por lo que se a propuesto que algunos deprimidos usan al tabaco como “corrector” del estado de ánimo, o de las deficiencias en concentración y memoria inherentes a la depresión, aunque el costo a la larga sea repercusiones de otro tipo en su salud. La adicción a la nicotina, se logra mediante la liberación de dopamina en el sistema límbico, cada vez que se inhala una bocanada de humo de tabaco. Esta experiencia gratificante para el fumador, es en centro de la dependencia y en gran parte la dificultad que tienen los enfermos deprimidos que fuman para dejar de fumar.

La acetilcolina es un neurotransmisor que también está involucrado en algunas manifestaciones de la depresión, por ejemplo, en las alteraciones del dormir. En nuestro sueño, ciertas áreas del cerebro se encuentran activas, aun cuando a simple vista pareciera que el sueño es homogéneo como proceso, si registramos la actividad eléctrica del cerebro, y colocamos detectores que midan el movimiento de los ojos y el estado de contracción muscular, nos asombraremos de ver que nuestro dormir está compuesto de diferentes etapas, en las cuales diferentes estructuras del cerebro intervienen.

IDENTIFICACIÓN DE LOS SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA DEPRESIÓN

  1. Estado de ánimo. Éste se encuentra bajo, el enfermo puede darse cuenta de esto, aunque es frecuente que los familiares cercanos, lo hayan notado. El paciente es visto como más callado, distante, serio, aislado, o irritable. Esto último puede ser un dato significativo del cambio en el carácter del paciente. Estar poco tolerante y sentir que solo a él le ocurren todas las cosas malas o que es él quien las provoca. El estado de ánimo puede variar a lo largo del día. El paciente deprimido, nota que hay una parte del día, en que se siente más triste, por ejemplo la mañana, y conforme pasa el día, va sintiéndose mejor. Puede haber llanto, con frecuencia, puede presentarse al recordar experiencias negativas en la vida reciente o remotas.
  2. Pérdida del interés por situaciones o actividades que antes le producían placer. Esta es otra manifestación cardinal de la depresión. El paciente, ya no se interesa por las actividades que antes le gustaba realizar. Por ejemplo: ir al cine, salir con amigos, oír música leer, su propio trabajo. Esto puede deberse, a que ya no disfruta el efectuar esas actividades, o a que ya se le dificultan. Por ejemplo, si a una persona le gustaba leer, pero ahora le cuesta trabajo concentrarse y retener lo que esta leyendo, y hace un gran esfuerzo en esto, entonces empieza a no ser una actividad agradable. Lo mismo es el asistir a una reunión o una fiesta, la dificultad para interactuar con los demás se ve magnificada, por el hecho, que ahora el enfermo se siente con poca capacidad para estar bien con sus amigos y familiares, por lo que se torna un suplicio, el ver a los demás reír y divertirse, cuando es algo que él o ella no pueden experimentar. El pedirle a los deprimidos que “le eche ganas”; “Que no se den por vencido”; “Que se esfuerce y socialice”, es solicitarle que vaya a contratarse y a sentirse peor.
  3. Sentimientos de culpa. Este tipo de síntoma, es muy frecuente en el deprimido. Ellos pueden pensar que están deprimidos, por cosas o situaciones que hicieron o dejaron de hacer en el pasado. Aun más pueden llegar a sentir que el estar deprimido es una forma de castigo, y que están expiando sus culpas a través de su enfermedad. Finalmente en algunas formas de depresión psicótica, el enfermo puede tener ideas delirantes (ideas fuera del juicio de realidad), de que están pagando no solo con sus culpas, sino las culpas de alguien mas o que están expiando los pecados de tal o cual grupo de seres marginados, etc. Pueden incluso, existir alucinaciones auditivas, que los acuse e insulten.
  4. Ideación suicida. Los enfermos con depresión se suicidan con una alta frecuencia. El médico puede tener miedo de preguntar respecto a esto, porque puede suponer que el enfermo no ha pensado en eso, o por lo menos no ha pensado en eso formalmente, y que al hacer semiología en esta área, puede “despertar”, la ideación suicida. Pero el enfermo ya lo ha pensado y es mas, él desea que se le interrogue al respecto. Porque, desea y necesita que lo ayuden a no llevar a cabo este tipo de ideas.
  5. Insomnio y otros trastornos del sueño en la depresión. El insomnio es la manifestación de sueño insuficiente o poco reparador. En el caso de los enfermos deprimidos, la forma más típica, es el insomnio de la última parte de la noche, también llamado insomnio terminal o tardío. El paciente se despierta a las 03:00 hr de la madrugada, por ejemplo, y no puede volverse a dormir. En esas horas de soledad nocturna, el paciente, inicia con una serie de pensamiento pesimistas y de impotencia, que le impiden dormir nuevamente (“un día más”; “ni siquiera esto puedo hacer bien”;”no voy a poder continuar con esto”). Despertarse una hora mas temprano, del horario habitual, que solía tener el paciente, antes del inicio de su depresión, es considerado como despertar matutino prematuro, o insomnio terminal. En este sentido, una pregunta clave es: ¿a que hora se solía despertarse por últimas vez en la mañana, para levantarse, antes de estar deprimido? Y ¿A qué hora en promedio se ha estado despertando son poder dormir nuevamente, en la última semana? Algunos pacientes con depresión, pueden tener datos de insomnio inicial (incapacidad para iniciar el sueño por mas de 30 minutos, en el horario acostumbrado); o insomnio termina (fragmentación del sueño, con despertares de mas de 20 minutos o levantarse de la cama, sin que sea para ir al baño). En un laboratorio de sueño, el enfermo con depresión tiene una serie de alteraciones, de las fases o estadios de sueño, como son: menor cantidad de fases de sueño III y IV (sueño delta), un inicio rápido al sueño de movimientos oculares rápidos (latencia acortada al SMOR); fragmentación del sueño y despertar matutino prematuro.

Sin embargo, puede haber algunos enfermos, que en vez de presentar una baja en calidad y cantidad de sueño, tienen lo opuesto, es decir un exceso de sueño. Estas son personas que duermen de nueve a diez horas, y que refieren que entre mas duermen, mas deprimidos se sientes, con gran estado de adinamia, debilidad y lentitud psicomotriz.

  1. Disminución de energía. Esto es referido por el paciente, como una gran dificultad para moverse, para arreglarse, asearse, como dificultad para iniciar labores mínimas, o que requiere de un gran esfuerzo para llevarlas a cabo: “siento como si estuviera con las pilas bajas”; “no me dan ganas de nada, solo quiero estar en la cama tumbado sin hacer nada”; “las cosas las hago como en cámara lenta”. Aquí hay que evaluar, que cosas ya no puede hacer el paciente, y esto va desde que requiere un gran esfuerzo para trabajar, para su aliño, hasta dejar de trabajar y estar únicamente acostado o en una posición fija todo el tiempo. Los enfermos pueden llegar a un tipo de estupor, que dificulta mucho la entrevista clínica, con una gran lentitud para responder, o solo lo hacen con movimientos de cabeza. El mutismo o estupor del deprimido, se diferencia de la catatonia, que también es un tipo de inmovilidad, en que en esta última, el enfermo tiene un signo llamado: “Flexibilidad cérea” ( de cera de las velas), en donde se le coloca, al enfermo en posiciones antigravitatorias incomodas, por ejemplo con un brazo levantado, como de estatua de cera, y este permanece por un largo rato. Situación que no ocurre con el enfermo deprimido.
  2. Agitación psicomotriz y ansiedad psíquica. Estas son dos manifestaciones que se pueden presentar en depresiones, en donde hay un componente sintomático ansioso importante. El médico, puede evaluar desde la inspección general al paciente, su estado de agitación psicomotriz, de estar presente, el paciente mueve las manos o los pies de manera inquieta, juguetea con los cabellos, se seca las manos, se levanta y sienta, etc. Además el paciente puede referir que se siente “nervioso”, agitado, que no puede estar tranquilo, que se está preocupando mucho por cosas pequeñas que antes no le preocupaban, y aquí habrá que pedirle ejemplos de las mismas: “Ahora me preocupo mucho por la hora que llega mi marido, si no me habla dos o tres veces al día estoy nerviosa, esto no me sucedía antes” .
  3. Malestares físicos. Es común que el paciente con depresión presente una serie de malestares, poco sistematizados, pero que pueden ser severos: cefalea, dispepsias, boca seca, nausea, suspiros excesivos, sensación de respiraciones que no son suficientes, malestares musculares. Etc.
  4. Alteraciones gastro intestinales y pérdida de peso. Es frecuente que los pacientes con depresión, presenten baja en su apetito, con una disminución significativa de su peso corporal. Esto se puede cuantificar en kilos, si es que el paciente se ha pesado o en tallas de ropa, ya que el paciente, siente que su ropa le queda holgada. Una pérdida de peso de mas de 5 kg, sin dieta, deberá de ser estudiada, descartando problemas médicos, trastornos de la alimentación, sobre todo si la paciente es mujer (v.g. anorexia o bulimia) y dietas. Por otro lado algunos pacientes con depresión pueden aumentar de peso, esto se ve mas frecuentemente, en los enfermos con sueño excesivo, apetencia por alimentos ricos en carbohidratos e inhibición psicomotriz. A este cuadro que se ha descrito se le denomina: depresión afectiva estacional, porque es común que con esas características clínicas, se presente con mas frecuencia en el invierno. También se le ha llamado depresión atípica.
  5. Disminución del deseo sexual. Se ha notada una baja en el deseo sexual (líbido), o disfunción eréctil en el hombre y anorgasmia en la mujer.
  6. Manifestaciones diversas. Estas pueden ser de tipo hipocondriaco, estar buscando explicaciones en el funcionamiento de sus diferentes órganos y sistemas, acudir mas frecuentemente al médico con dolencias poco sistematizadas. También pueden haber dato obsesivo-compulsivos, es decir el paciente tiene pensamientos repetitivos, que no puede apartar de su cabeza, y que son reconocidos como absurdos y la repetición de actos motores o rituales, varias veces, para estar seguro de que se hacían y estaban bien hechos. En el primer caso son ideas parásitas que no se van de la cabeza y que pueden generar ansiedad a los pacientes. En el segundo, el paciente tiene que estar revisando cosas y situaciones, para estar seguro de que las puertas y ventanas estén bien cerradas, o repetir operaciones, como el aseado, varias veces para estar seguir que estén hechos.

CASO CLÍNICO.

Rosa era una mujer de 40 años, abogada, había trabajado desde muy joven y estudiado. A los 25 años tuvo el primer episodio depresivo. Empezó a tener flojera, le costaba mucho trabajo levantarse de la cama, a pesar de que no dormía bien por la noche. No tenía apetito, y notó que su ropa le quedaba algo grande. Aumento el consumo de cigarrillos de 10 al día a una cajetilla y a veces una y media. EL fumar le permitía funcionar, estar despierta, poder leer los expedientes, sin tener que repetir una y otra vez la misma hoja. Supo que estaba en serio problemas cuando dejó plantado al soltero mas codiciado de la oficina, por falta de ganas, a pesar de que ella le había asegurado que si iría. Su deseo sexual estaba por los suelos, y de solo pensarlo le daba flojera.

Su padre, que era médico, consultó con un amigo psiquiatra, y se le prescribió impramina, la tomó en dosis que desconoce por seis meses con buenos resultados, pocos efectos secundarios, pero si recuerda que la sequedad de boca y el estreñimiento eran los que más le molestaban.

Esta vez, acudió por presentar las mismas manifestaciones clínicas, solo, que ahora se ha agregado, un deseo de ya no querer estar viva. Es una especie de obsesión, que se mete en su cabeza y que le impide no hacer nada mas que correr a algún sitio, para quitarse la vida, se le ha detenido en el metro, se ha colgado del cuello dos veces sin excito, y una mas se tomó una caja completa de benzodiacepinas. Se ordenó el internamiento, y se le mantuvo en vigilancia con un cuidador las 24 hrs. Se le indicó fluoxetina 40 mg, mirtazapina 15 mg por la noche. A las tres semanas, se observó una respuesta parcial, por lo que se decide iniciar terapia, electroconvulsiva, por 15 sesiones, con resultados favorables. Se le da de alta con la misma dosis de medicamento y hay una remisión completa de la sintomatología a los seis meses. Pero se mantiene con fluoxetina 20 mg, por un año mas. Después se retiró el medicamento y después de dos años, no ha tenido un nuevo cuadro depresivo. Se volvió a casar y ejerce su carrera.

TRASTORNO BIPOLAR.

El concepto de enfermedad bipolar ha intrigado a la humanidad siempre. Cómo es que una persona presente manifestaciones de depresión, y a los pocos meses o a veces semanas esté brincando de alegría, con mucha energía, sin inhibiciones, con un lenguaje a gran velocidad, sin sueño y con fuga de ideas. Sin embargo la presencia de manía, es lo que caracteriza los estados bipolares. Los enfermos bipolares suelen iniciar en etapas mas tempranas que las personas que tienen sólo depresión (unipolares), tienen de manera mas frecuente, familiares con enfermedad bipolar, y los intervalos entre una crisis de maní y la siguiente se van acortando, si el pacinte no recibe el tratamiento adecuado, por largo tiempo. La crisis de manía suele ir precedida de una falta de sueño, los enfermos dejan de dormir, por un apar de noches, antes de que aparezca el cuadro florido.

El cuadro clínico está caracterizado por estado de ánimo elevado, expansivo, e irritabilidad, el paciente puede sentirse omnipotente, o decir que tiene poderes especiales, o simplemente decir que no se cansa con nada. Sus ideas de grandiosidad, pueden perder el juici de realidad, y entonces tomas características delirantes, en donde ellos se sientes investidos con un poder especial, o se dicen ser enviados divinos, o hijos de algún magnate o político.

Hay una disminución en la necesidad de sueño, durmiendo en ocasiones de 2 a 3 hrs. Esta condición de falta de sueño, que entre otras cosas precipitó la manía, hace que se establezca un circulo vicioso, en donde a menos sueño, mas estado de excitación. El pacientes se pude levantar a las tres de la mañana, totalmente descansado y a esa hora encender el aparato de sonido a todo volumen.

Debido a que su pensamiento fluye a gran velocidad, el pacientes presenta fuga de ideas, pensamiento caótico, y su manera de hablar es muy rápida, en ocasiones incoherente, porque tiende a cambiar rápidamente de un tema a otro. Llegan a tenr un proceso de condensación de palabras, en donde dicen la primera sílaba de una palabra y la última sílaba de la siguiente palabra (por ejemplo: mi casa es tú casa = misa estúsa). No llegan a metas concretas en su discurso, pues cambian continuamente de dirección, en la medida que las ideas van fluyendo en su cabeza, como también son muy distraídos, esto hace que cambien de temas y que se disgreguen.

Se involucran en actividades de gran contenido hedonista, lo cual les puede crear problemas. Por ejemplo, promiscuidad sexual, juego compulsivo, gastar de manera desordenada y en exceso.

Oscar estaba cursando su último año de su doctorado, cuando de pronto dejó de dormir, pero al contrario de lo que le había sucedido en otras ocasiones que se desvelaba, ahora estaba sin somnolencia, se sentía muy bien, leía y parecía como si fuera una cámara fotográfica, pues sentía que su memoria se había amplificado. A los pocos días, asistió a un congreso de su especialidad, y tvo que se retirado en una ocasión del auditorio, porque interrumpía con preguntas y comentarios muy largos, lo cual hacía que los ponentes perdieran su tiempo y se exasperaran.

Dejó de dormir por completo, y se sentaba en las mesas de la Universidad a discutir con sus compañeros de todas las materias. Retaba a los alumnos a ver quien podía hablar en mas idiomas, pero cuando le escuchaban, salían una serie de palabras incoherentes, que no correspondía a ningún idioma. En las noches ponía las óperas de Waner a todo volumen, mientras que él trataba de cantar todas las arias.

Su familia notó que su manera de hablar era rápida y atropellada, parecí no tener pausas entre una palabra y otra. Por un momento tuvo la sensación de que estaba muy cerca de encontrar la ” Teoría Universal de la Unificación”, pero dijo que le había faltado concentración. Ingreso a la Unidad Psiquiátrica, detenido por la policía, porque se había negado a pagar en gasolinería, aduciendo que él era dueño de PEMEX (Petróleos Mexicanos), ya en la delegación, pronto se dieron cuenta de que no correspondía al perfil de ladrón, y por lo tanto lo remitieron al hospital. Se le manejó con haloperidol por agitación y Ac. Valpróico. A los cinco días estaba muy mejorado, se continuó con el ácido valpróico y se cambio el haloperidol por la olanzapina, con muy buenos resultados,

Existe una condición menos severa de manía, en donde pueden estar presentes manifestaciones similares a la manía, menos intensas y ligeramente ma controlables por el propio sujeto que se denominan hipomanía. La depresión tiene las mismas características de la forma unipolar, solo que en la depresión bipolar predomina la anhedonia, la baja de energía, y hay un exceso de sueño, en algunas clasificaciones a esta combinación de hipomanía y depresión, se le conoce como enfermedad bipolar tipo II, lo cual indica que el paciente no ha tenido que ser hospitalizado, por sus cuadros de aceleramiento. La enfermedad bipolar tipo I, si indica que el paciente ha necesitado de estar hospitalizado por sus cuadros de manía. Estas diferencias, no sólo son clínicas, a nivel de la bioquímica del cerebro, los pacientes con enfermedad bipolar I, presentan niveles muy bajos de la norepinefrina y sus productos de desecho (catabolito), y en la hipomanía, hay un exceso de norepinefrina, lo cual explica la actividad excesiva.

El tratamiento de la enfermedad bipolar, en fase de manía o hipomanía, incluye la administración de antipsicóticos como haloperidol, olansapina o risperidona, a esto hay que agregar un estabilizador del estado de ánimo, que sirve para que el paciente no oscile dramáticamente entre los dos polos del estado de ánimo. Los estabilizadores del estado de ánimo mas utilizados son: carbonato de litio, carbamacepina, ácido valproico, olanzapina. Una persona con enfermedad bipolar, que conozca su enfermedad y que se conozca a si mismo, puede controlar su progresión y detener a tiempo los episodios disruptivos de exacerbación de su enfermedad.

LECTURAS RECOMENDADAS.

1. Keller M, (Ed). Unipolar Depression. Review of Psychiatry. Vol. 7. pag:147-281, 1988. American Psychiatric Press.

2. Practice guideline for major depressive disorders in adults. Supplement of the American Journal of Psychiatry, 150 (4), April, 1993.

3. Managing the difficult depressed patients, Supplement of The Journal of Clinical Psychiatry, 54, February 1993.

4. Siever LJ. Role of noradrenergic mechanisms in the etiology of the affective disorders. Meltzer HY (Ed). Psychopharmacology, The third generation of progress. Raven Press, 1987, pag: 481-504.

5. Jimerson DC. Role of dopaminergic mechanisms in the affective disorders. Meltzer HY (Ed). Psychopharmacology, The third generation of progress. Raven Press, 1987. pag:505-512.

6. Meltzer YH, Lowy MT. The serotonin hypothesis of depression. Meltzer HY (Ed).Psychopharmacology, The third generation of progress. Raven Press, 1987. pag:513-526.

7. Janowsky D.S. Craig Rish S. Role of acetylcholine mechanisms on affective disorders. Meltzer HY (Ed).Psychopharmacology, The third generation of progress. Raven Press, 1987. pag:527-533.

8. Langer S.Z., Langer N., Brunello N., Racagni G., Mendliewicz J. Critical issue in the treatment of affective disorders. Karger, 1994.

9. Delgado P., Gelenberg A.J. Antidepressant and antimanic medication. IN: Gobbard G.O. (de). Treatment of Psychiatric Disorders. Chapter 40, pag:1132-1168, 1995.

10. Bloom F., and Kupfer D (eds). Psychopharmacology: The Fourth Generation of Progress. Raven Press, 1995.

  1. Idzikowski C and Cowen PJ. Serotonin, sleep and mental disorder. Janssen Biomedical Science Series. 1991
  2. Preskorn SH. Antidepressant drug selection: Criteria and options. Journal of Clicnical Psychiatry, 55 (suppl, 9): 6-22, 1994.
  3. Schweizer E, Weise C, Clary C, Fox Y, Rickels K. Placebo-Controlled trial of venlafaxine for the treatment of major depression. Journal of Clinical Psychopharmacology. 11: 233-236, 1991.
  4. Khan A Fabre LF, Rudolph R. Venlafaxine in depressed outpatients. Psychopharmacology bulletin, 27:141-144, 1991.
  5. Clerc GE, Ruimy P, Verdeau-Pailles J. A double-blind comparison of venlafaxine and fluoxetine in patients hospitalized for major depression and melancholia. International Clinical Psychopharmacology, 9:139-143, 1994.
  6. . Feighner JP. The role of venlafaxine in rational antidepressant therapy. Journal of Clinical Psychiatry, 55:Suppl A):62-68, 1994.

Powered by WordPress | See the Latest Cell Phone Deals at Bestincellphones.com. | Thanks to MMORPG, Video Game Music and Isochronic beats